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«La innovación social puede ser complementaria al lucro», Gustavo Fernández-Mazarambroz #frentealespejo

Lo más gratificante de estar tan cerca de los innovadores sociales es escuchar su pasión por el servicio; por supuesto, combinado con la frescura que arroja el emprendimiento. Esto es lo que más alimenta el entusiasmo de nuestro equipo cada día. Su intensidad nos la transmiten a través del multicanal que utilizamos para invitarles a participar.

Y es que el sector del emprendimiento, en su vertiente social, es mucho más amplio de lo que la gente podría imaginar, y mucho más corporativo que otros similares.

Es tan amplio que existen desde fondos de inversión con esta vocación, pasando por instituciones multinacionales que estimulan tanto a individuos como empresas, hasta ideas verdaderamente disruptivas. Muy parecido al emprendimiento tal y como lo entendemos; pero en este caso, con una vocación social.

Y es solidario, por la propia esencia de su origen. Son las personas con vocación de servicio las que inician el desarrollo de su idea concibiéndola desde esta esencia.

La cercanía a emprendedores puros o puristas, aquellos que, con pocos recursos, en zonas deprimidas del mundo y en el primer estadio del emprendimiento nos ha aportado muchas experiencias y no pocas conclusiones.

«La cercanía a emprendedores puros, en zonas deprimidas del mundo, aporta grandes experiencias»

Los emprendedores sociales suelen ser alegres, espontáneos, vibrantes y con un propósito claramente definido. Y es que este tipo de perfiles sociológicos tiende, de manera natural, a generar un ambiente positivo y a concebir los problemas como desafíos de mejora del entorno. De ahí que se suela confundir la vocación con el retorno económico.

En los Premios a la Innovación Social de la Fundación MAPFRE, impulsados por el Instituto de Empresa, nos hemos encontrado que muchos de los innovadores sociales (hablamos de 462 participantes, de más de 30 países), al estar en un momento temprano de desarrollo de su idea no percibían muy bien la diferencia complementaria entre la generación de ingresos y la vocación social.

Y es que se pueden desarrollar ideas, proyectos, iniciativas o incluso crear empresas que, siendo autosostenibles, tengan vocación de ayuda a colectivos desfavorecidos, en riesgo de exclusión o altamente expuestos. El lucro y la vocación de servicio no están reñidas; es más, son complementarias. No lo confundamos, ni menospreciemos al que, ganando dinero, lo hace por una buena causa.

«Se pueden desarrollar ideas, proyectos, iniciativas… que siendo autosostenibles tengan vocación de ayuda»

Aportar a través de estos premios una pequeña gota de agua al océano del ecosistema social nos llena de profunda satisfacción.

Nuestro agradecimiento desde aquí a los prescriptores que nos han ayudado, a los innovadores que se han presentado y a todo aquel que participa de esta solidaria comunidad que ayuda a cambiar el mundo de aquellos que ni siquiera tuvieron la oportunidad de intentarlo.


Gustavo Fernández-Mazarambroz es Project Lead / Engagement Director del Instituto de Empresa.