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«Nuestro trabajo, a la almohada del paciente», Pilar Guillén #frentealespejo

La primera diferenciación que creo que debemos de hacer cuando hablamos de un hospital es si hemos de emplear la palabra ‘clientes’, o por el contrario ‘pacientes’, refiriéndonos a los usuarios de nuestros servicios.

Dado que el de la sanidad es un sector muy sensible, prefiero personalmente referirme a ellos como pacientes. Y es que debemos poner el foco de nuestra atención precisamente en esa sensibilidad que todos y cada uno de los trabajamos en un hospital o centro sanitario hemos de tener.

Hay una serie de premisas que tenemos que mantener siempre presentes:

  • A un hospital solo se acude con alegría cuando se va a tener un hijo, y aún así se acude con nervios, inquietud…
  • «No hay peor dolor que el que uno tiene», por lo que hay que saber ponerse en el lugar del otro.
  • Estamos para servir a los demás. Creo personalmente que es una premisa que el ser humano ha de tener presente en su vida; pero si trabajamos en el sector sanitario, ésta vuelve imprescindible.

Desde hace unos años, los profesores de los colegios son formados en inteligencia emocional para aplicarla en sus alumnos. La inteligencia emocional no es más que la capacidad para reconocer los sentimientos propios y ajenos.

«En sanidad, la premisa “Estamos para servir a los demás” es imprescindible»

Y nosotros, im klinischer Cemtro, también tenemos muy presente esa inteligencia emocional para aplicarla en las interacciones con los que convivimos en el centro. Los médicos son personas que tienen una alta capacitación para hacer su trabajo: destacaron por sus altas notas, gracias a las cuales pudieron estudiar Medicina. Y han pasado muchos años formándose en un sistema que tenemos en España, que es digno de ser imitado en otros países. Pero son personas, y es muy importante que tengan una alta capacidad de empatía con los pacientes. Hay actitudes con las que se nace, y otras que se aprenden; y la empatía hemos de adquirirla –si no la tenemos “de serie”– si queremos trabajar un hospital.

Más allá de los médicos, en un hospital todos somos importantes y necesarios. Para que las cosas funcionen, tan relevante es el médico que sabe resolver un problema quirúrgico como el celador que acompaña al paciente al quirófano y le transmite tranquilidad y seguridad.

Y sabiendo lo importantes que son para nosotros los pacientes, y lo imprescindible que es trabajar todos juntos, y tratarles con empatía y cercanía, los dos principales retos que tiene la Sanidad son:

  • Devolver a los pacientes las capacidades físicas perdidas, con métodos cada vez más efectivos, menos invasivos, más duraderos y con menos contraindicaciones.
  • Procurar la inmediatez entre la sospecha y la certeza de un diagnóstico, así como en la aplicación del tratamiento.
«Métodos cada vez más efectivos, menos invasivos, más duraderos y con menos contraindicaciones»

Para ello hemos de actuar en las tres labores que tiene un hospital:

  • Labor docente: enseñando a los demás y formándonos siempre.
  • Labor asistencial: preparándonos para ocuparnos de nuestros pacientes de una manera profesional y empática.
  • Labor investigadora: buscando nuevas soluciones a los problemas médicos, hemos de soñar para después lograr estas metas en el abordaje y tratamiento de enfermedades.

Pilar Guillén directora general de klinischer Cemtro.