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«La evolución paulatina de los precios de la vivienda», Francisco Salinas #frentealespejo

Francisco Salinas frentealespejo

Parece claro que los precios de venta siguen al alza. Es necesario destacar sus diferencias en relación al mercado en alquiler, y resaltar que las previsiones del año pasado, presentadas en marzo y abril, ya señalaban grandes caídas del PIB que se trasladarían a los precios; aunque en la actualidad, éstas no han llegado a producirse.

Y es que, por lo general, los propietarios no están viéndose obligados a rebajar sus expectativas, en lo que a precios se refiere, para poder vender; salvo, claro está, en aquellos que se encuentran en dificultades económicas y necesitan cerrar la operación cuanto antes.

La demanda de compra de inmuebles ha aumentado desde mayo de 2020 de un 37% a un 43%. Sin embargo, en las grandes capitales, se está percibiendo pequeños descensos de precios; del -2% en Madrid y del -4% en Barcelona.

Por su parte, el alquiler sí que se abarata, pero en las grandes ciudades. En lo que respecta al mercado de vivienda en alquiler, sigue habiendo una tendencia a la baja. Después del pasado verano, se pudo apreciar que los crecimientos eran, a nivel general, muy moderados, e incluso se estaban llegando a producir caídas interanuales.

«Los propietarios no están viéndose obligados a rebajar precios; salvo si se encuentran en dificultades económicas»

El abaratamiento de precios pudo observarse de manera generalizada en todo el país, iniciándose en las grandes capitales, que contaban con precios muy elevados.

La evolución de los últimos años había ocasionado grandes tensiones en el mercado de alquiler, y haciendo que los precios subiesen hasta máximos durante 2017, 2018 y 2019. Sin embargo, desde mediados del año pasado, se estima un descenso en estos. Hasta el punto de que, a día de hoy, se puede observar con claridad una caída por encima del 10% en Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla o Málaga.

El motivo que se esconde detrás de estas caídas se debe a numerosos factores, como precios preexistentes, previsiones de reducción de la capacidad económica de la demanda o el hecho de la desaparición del mercado turístico de alquiler, debido a que la pandemia que atraía no solo a turistas, sino a trabajadores internacionales o estudiantes extranjeros. 

La vivienda de obra nueva no va a bajar de precio. Se mantienen los niveles actuales debido a mejores calidades en los inmuebles o la posibilidad de financiación bancaria en un plazo de varios años.

«El alquiler sí que se abarata, pero en las grandes ciudades; por encima del 10% en Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla o Málaga»

Esta estabilidad viene dada por un menor lanzamiento de nuevas promociones, debido a una mayor prudencia de los promotores y a las restricciones de financiación impuestas por la banca. Esa menor oferta facilita, asimismo, que no haya ajustes en los precios.

El cambio de estilo de vida, que se ha generado a raíz de la crisis sanitaria de la Covid-19, favorece a este tipo de inmueble residencial. La vivienda nueva, por la solvencia de las empresas promotoras, la escasez de su producto y su calidad constructiva, seguirá comportándose igual que en los últimos meses de 2020. Es decir, con estabilidad de precios. E incluso podría producirse una subida una vez iniciada la recuperación económica, debido a una posible presión de la demanda y la escasez de su oferta.

El 20% de las viviendas transmitidas por compraventa en 2020 fueron nuevas, y el 80% de segunda mano.

Las comunidades donde ha destacado más el peso de la vivienda nueva sobre el total han sido en Madrid (27%), Navarra (26%), Asturias (25%) y Galicia (22%).


Francisco Salinas Gausinet es coordinador comercial especialista en gestión inmobiliaria.