Para garantizar todo el proceso, la red de bitcoins no necesita de una tercera parte, recurre a la “comunidad”, aprovechándose de ciertos hábitos y éticas entre los defensores del código abierto, el software libre, la economía social y la cesión de derechos de propiedad intelectual.
Los bitcoins muestran una inexpugnable solidez resistente a cualquier intento de sabotaje, usurpación, desvío, falsificación o engaño. La tecnología detrás de esta moneda se llama blockchain, que por sí mismo ya exige otro artículo “informativo” como este.
Básicamente, su funcionamiento se basa en redes P2P, peer-to-peer, o de igual a igual, donde la confianza reside en el mismo mecanismo y no en la validación por una tercera entidad externa. Miles de ordenadores de todo el mundo comparten en todo momento la información del sistema que se va actualizando a cada operación, y que validan el correcto uso y funcionamiento, y hacen imposible el doble gasto: nadie puede emplear dos veces la misma moneda, ya que a cada uso se le añade un “candado” de seguridad que impide su vuelta atrás.
Información anónima puesto que solo cuenta las IP de origen y destino, que está fuertemente encriptada y que asegura que sea imposible que nadie haga trampas. Sería un poco aburrido sacar aquí el whitepaper de Satoshi Nakamoto, pero como pista decir que sus primeros usuarios abrazaran el lema latino de “vires in numeris”, es decir, “la fuerza está en los números”.
En la práctica, las distintas aplicaciones de esta moneda virtual simplifican el proceso de tal manera que enviar y recibir bitcoins sea tan fácil como enviar y recibir un correo electrónico. De esta manera no sólo resulta seguro sino también sencillo y conveniente, sin contraseñas, sin rellenar formularios ni comunicar números de cuenta corriente.
Una explicación “de bolsillo” sería la de Morgen E. Peck, del blog Mashable.com, que decía que la manera más sencilla de entender a Bitcoin es pensarlo como un registro contable digital. El saldo de cada cuenta particular es información pública, y si alguien quiere transferir fondos, debe anunciar esa transacción a todos los demás.
Puedes estar al tanto y validad esta operación y todas las que quieras, o dejarlo en manos de “mineros” dedicados que verifiquen la autenticidad de dicha transacción. Al fin y al cabo solo interesa que los bitcoins mantengan su traza, no la identidad de los usuarios o por donde han pasado.
Puedes leer el artículo seguido pinchando en los enlaces de aquí abajo:

