«¿Cuál es el coste de confundir contabilidad con estrategia financiera?», John Belalcázar #frentealespejo

John Belalcázar #frentealespejo

El ritmo frenético que supone dirigir un pequeño negocio y hacer que éste funcione (clientes contentos, empleados felices, impuestos al día…) provoca que muchos líderes, atrapados por el día a día, se olviden de una de las partes vitales de una empresa: la estrategia financiera.

En muchas compañías de tamaño mediano y pequeño, más allá del pago de impuestos y de llevar el balance al día –que normalmente se deriva a un gestor–, nadie está a cargo de pilotar financieramente la compañía, de establecer unos objetivos, seguir un rumbo y preservar a la empresa de fallos financieros.

Así, es común en España que, sobre el papel, muchas empresas pequeñas o micropymes facturan y presentan beneficios, pero sin embargo quiebran por falta de efectivo. ¿Cómo es esto posible?

En la práctica, muchas pymes siguen repitiendo errores financieros evitables: recurren a deuda a corto plazo para pagar nóminas, no reservan caja para impuestos o inversiones básicas, y utilizan líneas de crédito como si fueran parte estructural del negocio.

A esto se suma un problema muy enraizado en la economía española, que es el período de pago medio de facturas, que se situó en 84,3 días en el primer trimestre de 2024, por encima del límite legal y con un 55,7% de facturas fuera de plazo (según Cepyme).

Estos retrasos generaron un sobrecoste financiero de 2.930 millones de euros en intereses y circulante atrapado para las empresas españolas. La morosidad se ha convertido en un factor letal, y explica ya el 25% de los cierres empresariales.

«No hay que confundir la contabilidad con la salud financiera de la compañía, y no basta con mirar el saldo del banco a final de mes».

Por eso no hay que confundir la contabilidad con la salud financiera de la compañía y no basta con mirar el saldo del banco a final de mes. Contar con un presupuesto vivo y una proyección de cash flow diario revelan a tiempo desajustes y evitan sorpresas que comprometen la viabilidad de la empresa.

Implementar metodologías y procesos puede anticipar posibles baches; y un seguimiento de datos ayuda a tomar decisiones financieras. ¿Qué herramientas pueden ayudar a las pequeñas empresas a controlar y proyectar su situación financiera?

En primer lugar, los presupuestos vivos (un tablero de simulación), que se elaboran en base a escenarios (conservador, crecimiento o estrés) y se revisan cada mes, para ajustar ventas, márgenes y gastos a la realidad que va sucediendo.

En segundo lugar, tenemos el cash flow diario, con horizontes de 8 a 18 semanas, ventanas que nos permiten ver de antemano puntos de tensión de tesorería, renegociar plazos de pago y cobro con proveedores y clientes o activar líneas de financiación si así fuera necesario.

El tercer pilar, y no menos importante, es establecer KPI financieros que importan y son relevantes para la viabilidad del negocio: márgenes operativos –¿generamos beneficios?–, ciclos de efectivo, ratios de Ebitda, etcétera. Cuando estos pilares se coordinan y se controlan, la empresa pasa de hacer contabilidad y pilotar sus finanzas.

«La empresa sigue necesitando de alguien que sepa traducir los datos, tomar las decisiones y sentarse a negociar con los bancos, los proveedores o los clientes: el director financiero o CFO».

Viene el momento de pasar de la teoría a la práctica. Es sabido que ya existen herramientas online y software de suscripción que ayudan a realizar un seguimiento de los datos y a hacer proyecciones. Pero la empresa sigue necesitando de alguien que sepa traducir estos datos, tomar las decisiones y sentarse a negociar con los bancos, los proveedores o los clientes: este es el rol del director financiero o CFO.

Para la mayoría de micropymes, fichar uno está fuera de presupuesto, por eso el modelo de director financiero freelance o bajo demanda es muy habitual en otros países y en España está volviéndose cada vez más popular. Con estos perfiles de CFO as a service las empresas pequeñas también pueden permitirse disponer de expertos en finanzas por horas y a precios más asequibles.

El impacto de fichar a un financiero es inmediato: en una pyme de servicios que factura 2,5 millones de euros al año, implantamos control de tesorería semanal y renegociamos pagos con pronto pago. Al usar la póliza de forma más eficiente, redujeron el descubierto medio y ahorraron más de 3.500 euros al año en intereses.

En un país donde 2,9 millones de pymes y micropymes son el verdadero motor económico, la diferencia entre sobrevivir y prosperar está en contar con un criterio financiero capaz de convertir cada dato en una decisión con impacto.

Recuerda que las cuentas dicen dónde estás; las finanzas, hacia dónde vas.


John Belalcázar es CEO y fundador de Impulsa CFO.