«Cuidar el cabello es cuidar a la persona: nuestro enfoque contra la alopecia», Laura Agrelo #frentealespejo

Laura Agrelo #frentealespejo

Desde que tuve uso de razón en mi casa solo se hablaba de pelo. Los biochampús que habían desarrollado en Alemania, las fórmulas magistrales para tratar cualquier tipo de afección capilar y todos esos medicamentos que, poco a poco, servían para la mejoría de la alopecia.

Así, de forma gradual, descubrí que sólo la medicación no sirve, ya que cada día nos encontramos en consulta cientos de pacientes que llevan años tomando finasteride/dutasteride con minoxidil y nos dicen que cada vez se ven menos pelo.

A nosotros nos gusta comparar la alopecia con una casa, con sus cimientos y su tejado. Y aunque no negamos la evidencia científica de la medicación capilar que utilizamos, sabemos que es el tejado solamente el que nos mantendrá protegidos en el futuro. Pero nosotros somos el cimiento.

Cimiento en el que basamos nuestros tratamientos en la salubridad del folículo. Ya que, si éste está miniaturizado, con excesos seborreicos o cualquier otra patología, esa medicación solo retardará la alopecia; no la tratará desde la base.

Fuimos pioneros en Madrid como clínica dermatológica especializada en tratamientos capilares hace ya la friolera de 30 años. Y hace 25, en Santiago de Compostela, una clínica que es centro de referencia en toda Galicia. Nuestras fórmulas tópicas conservan la misma esencia con todos los adelantos que la tecnología nos ha ofrecido o a través de láseres de fototerapia aprobados por la FDA para acelerar los resultados.

El paciente que acude a nuestras clínicas viene ya recomendado por amigos o familiares a quienes hemos tratado en el centro. Porque para nosotros no son solo pacientes, sino seres humanos preocupados por su aspecto; algunos, sobre todo adolescentes, con baja autoestima y quienes les afecta de manera decisiva en su día a día.

«El paciente que acude a nuestras clínicas viene ya recomendado por amigos o familiares a quienes hemos tratado en el centro. Porque para nosotros no son solo pacientes, sino seres humanos preocupados por su aspecto».

La empatía y el saber tranquilizarlos es nuestra seña de identidad. Sin alarmas, sin crear necesidades y explicando detalladamente todo lo que vamos a conseguir. Y también todo lo que no. Para nosotros, el trasplante capilar es el fracaso del tratamiento médico previo. Por eso nos empeñamos al máximo para conseguir ese resultado.

Hay que ser realistas. Y en mi opinión, alguien que lleva una década con una alopecia solo puede realizarse un trasplante. Pero si estamos aún si con los primeros síntomas o algo avanzada, no solo podemos frenarlo de por vida, sino que también conseguimos repoblar y recuperar las zonas perdidas.

La mesoterapia capilar con dutasteride ha ganado terreno en los últimos años, proporcionado unos resultados óptimos en la salida de nuevos cabellos y reforzamiento de los existentes sin ser un tratamiento agresivo con prácticamente cero efectos secundarios.

El éxito de nuestros tratamientos reside en conocer al paciente en profundidad, con pruebas diagnósticas y análisis de sangre. A veces, en mujeres jóvenes, es tan sencillo como subirles el hierro o la ferritina por anemias ferropénicas, faltas de vitamina D, muy común en nuestros tiempos o desajustes hormonales antes y después de la menopausia.

En los varones, son sus andrógenos los que hacen que el pelo se pierda. Por eso el tratamiento se enfoca desde un punto global, para revertir la alteración de la dihidrotestosterona.

Pero más allá del tratamiento realizado en clínica o el pautado de medicación oral por nuestra dermatóloga, creemos que la parte humana es la que nos hace diferentes.

«Conocemos a las personas que pasan por nuestra clínica, con nombres y apellidos. Sabemos cómo están sus hijos, sus padres, si han estado enfermos… Y esa parte humana, que se está perdiendo en muchos centros, es nuestro baluarte».

Conocemos a las personas que pasan por nuestra clínica, con nombres y apellidos. Sabemos cómo están sus hijos, sus padres, si han estado enfermos… Y esa parte humana que se está perdiendo en muchos centros es nuestro baluarte.

Cuando en un solo mes, un paciente que lleva años sufriendo caída de pelo, observa que ha cesado, su alegría es la nuestra también. Porque pese a que los tratamientos para la alopecia tienen un tiempo medio de recuperación de entre nueve meses y un año, la mejoría se percibe en tan solo cuatro semanas. Psicológicamente dejan de pensar en el pelo y, a partir de ahí, el tratamiento hace su magia.

Nos encanta lo que hacemos, nos encanta servir a las personas, conseguir que se sientan mejor y cada día más seguros. Esa es nuestra medicina, la del corazón.

Ofrecemos nuestra primera consulta gratuita, en la que se realiza un tricograma (análisis capilar). Se trata de una prueba muy sencilla e indolora, en la que, a través de un solo cabello extraído desde el folículo, con una pinza, se puede observar su estado y, a partir de ahí, pautar el tratamiento.


Laura Agrelo es directora de la Clínica Médico Capilar Laura Agrelo.