Desde hace mucho tiempo me viene dando vueltas la misma idea: si le preguntas a muchas personas qué es lo más importante en la vida, la gran mayoría contesta ser feliz.
Entonces, si la felicidad es lo más importante para nuestra vida, ¿por qué no hacemos todo lo posible para conseguirla? ¿Por qué razón no dedicamos el tiempo necesario para alcanzarla?
Es posible que la felicidad no sea una prioridad para todo el mundo. Y es también probable que algunas personas prefieran no ser felices, si eso les supone hacer cambios en su vida o salirse de su “seguridad”, aunque esta sea incomoda o molesta.
Al ser humano le aterra la incertidumbre. No saber qué consecuencias tendrían algunas de sus acciones, implica bloqueo y miedo al cambio. Preferimos estar en nuestra “zona de confort”, que afrontar un proceso de transformación en nuestra vida.
El miedo puede atenazarnos de tal manera, que podemos sufrir enormemente circunstancias tóxicas en nuestra vida, pero preferimos “aguantar” porque nos produce zozobra e incertidumbre el cambio.
El “síndrome de la rana hervida” describe cómo una rana que se mete en agua en un recipiente y se va calentando poco a poco la temperatura, prefiere quedarse en ese recipiente aguantando el calor, con la esperanza o ilusión de que algo cambiará y dejará de tener ese calor. Cuando el calor crece y crece, la rana termina falleciendo ante la inacción. Sin embargo, si metiéramos a la rana en un recipiente con agua hirviendo esta saltaría de inmediato nada más notar la temperatura.
«Preferimos estar en nuestra ‘zona de confort’, que afrontar un proceso de transformación en nuestra vida»
Al ser humano le pasa, en ocasiones, algo parecido. Prefiere aguantar y aguantar una situación molesta o incomoda, pensando que algo pasará que la cambiará. En un momento determinado, la tensión crece, la toxicidad aumenta, y llegamos a un momento donde es insoportable (o casi inaguantable). Cuando llegamos a ese umbral del sufrimiento, las consecuencias pueden ser catastróficas: enfermedad, estrés, ansiedad, depresión…
Durante mas de 25 años vengo observando a seres sufrientes. Son personas normales, pero que prefieren aguantar su dolor; esperando a que este desaparezca. Aguantan en un trabajo tóxico, porque creen que no encontrarán algo mejor, o tienen miedo a no tener empleo. Soportan una pareja que no les hace felices, y les hace pasar situaciones complicadas, porque creen que no encontrarán otra pareja o estarán solos. Sufren diferentes situaciones de faltas de respeto o agresividad verbal (la física no debería ser tolerable), porque creen que es lo que hay y no pueden remediarlo.
Estas personas que sufren, y quizás alguna vez lo hemos soportado en primera persona, suelen crear dramas en su vida, de los que no se ven capaces de salir.
Por eso hablo de desdramatizar lo que nos pasa en nuestra vida. De afrontar la vida con coraje, tomando decisiones valientes para poder superar las adversidades y dificultades que aparecen en nuestro día a día. Se trata de afrontar con actitud positiva y optimismo cualquier circunstancia negativa y barreras que nos va poniendo la vida.
«Se trata de afrontar con actitud positiva y optimismo cualquier circunstancia negativa y barreras que nos va poniendo la vida»
Desdramatizar no significa quitar importancia. Cada uno vivimos nuestro drama de manera diferente. Nuestras emociones son distintas ante lo que parecer circunstancias similares. Es nuestra forma de sentir lo que nos está pasando lo que hace que cada persona viva de forma distinta lo que le esta ocurriendo. Yo te propongo que restes importancia. ¿Y cómo hacerlo? Pues aquí van algunas herramientas que he visto que funcionan:
- Ríete de tus errores, de tus incongruencias, de los sinsentidos de la vida. Ríete de ti mismo. Si te ríes de ti, ya nadie podrá hacerte daño.
- Acepta lo que te pasa. Si te viene un problema y puedes solucionarlo, actúa sin perder ni un minuto. Si no puedes hacer nada, acéptalo e intenta convivir con esa situación mientras dure.
- Gestiona tus “minidramas” cotidianos. Te has dejado el móvil en casa, ¿cuál es el problema? Prueba a estar un día sin mirar una pantalla. Tu responsable te falta el respeto en el trabajo. Plántale cara, y no permitas que te cause dolor; dile que eso no son formas ¿Qué es lo peor que te pueda pasar? ¿Que te despidan? Siempre es mejor no estar en un sitio donde se te falta el respeto.
- Relativiza lo que te pasa. Si el coche no arranca, piensa que algunas personas no pueden permitirse tener coche. Si no llegas al final de mes, hay otros seres humanos que viven con lo mínimo y no pueden permitirse nada. Siempre puedes relativizar tu situación comparándote con otras personas que sufren mucho mas que tú.
- Y sobre todo, y ante todo, ten coraje. Sé valiente en tus decisiones. No tengas miedo al cambio. Atrévete, aunque tengas miedo. Sal de tu “zona de confort”. Afronta la incertidumbre pensando que te puede ocurrir algo bueno.
Ángel Largo es CEO y Felicity Management de HUDIPRO y autor del libro Desdramatizar en la Vida y en el Trabajo.

