«Diez errores que suelen cometerse respecto a la Ley de Segunda Oportunidad», Ignacio Martínez-Fonseca #frentealespejo

Ignacio Martínez-Fonseca #frentealespejo

Sabemos que la Ley de Segunda Oportunidad es una vía fundamental para que los profesionales con negocios y los empresarios puedan liberarse de deudas insostenibles y empezar de nuevo. Sin embargo, no todas las deudas se pueden exonerar fácilmente, y hay decisiones empresariales que pueden dificultar o incluso bloquear el acceso a esta herramienta legal.

Para evitar situaciones complicadas, he recopilado un decálogo de errores que debes evitar al gestionar tu negocio para no comprometer tu futuro financiero si en algún momento necesitas acogerte a la Ley de Segunda Oportunidad.

Firmar avales solidarios entre socios o con el banco

Un error común entre autónomos y empresarios es avalar personalmente las deudas de la empresa o firmar avales solidarios entre socios. Esto implica que, si la empresa no puede pagar, el avalista responderá con su patrimonio personal; lo que impide la exoneración de estas deudas en un proceso de Segunda Oportunidad.

La solución que te propongo es que antes de firmar un aval, evalúes alternativas como garantías limitadas o negociaciones con el banco para evitar compromisos personales.

Mezclar las finanzas personales con las del negocio

Pagar gastos personales con dinero de la empresa o viceversa es una práctica arriesgada. No solo puede generar problemas contables y fiscales, sino que puede complicar la exoneración de deudas al no poder diferenciar claramente la insolvencia empresarial de la personal.

Mi consejo es que mantengas siempre separadas las cuentas bancarias, y por tanto los gastos de la empresa y los personales. Usa retribuciones y préstamos formales si necesitas transferir dinero entre ambas.

Retrasarse en la presentación de cuentas o impuestos

No presentar cuentas anuales en el Registro Mercantil o no pagar impuestos puede interpretarse como mala gestión y puede derivar en responsabilidades personales del administrador. Esto podría excluirte de la Ley de Segunda Oportunidad o dificultar la justificación de la insolvencia.

Por lo tanto, mi conejo aquí es que lleves una contabilidad ordenada y cumplas con todas las obligaciones fiscales a tiempo.

«Mi consejo es que mantengas siempre separadas las cuentas bancarias, y por tanto los gastos de la empresa y los personales».

Financiarse con préstamos privados sin documentar

Recurrir a préstamos informales entre familiares, amigos o inversores sin documentarlos correctamente puede generar problemas a la hora de acogerse a la solución que supone un proceso de Segunda Oportunidad. Estas deudas pueden ser impugnadas, lo que retrasará o bloqueará el proceso.

Permíteme recomendarte que formalices cualquier préstamo mediante un contrato legal y te asegures de que las condiciones sean claras y estén registradas.

Realizar pagos selectivos a acreedores antes del concurso

Si antes de solicitar la exoneración de deudas decides pagar solamente a ciertos acreedores (por ejemplo, solucionar deudas con amigos o familiares) y dejas sin pagar a otros, podrías incurrir en un trato desigual. Esto puede ser considerado una conducta fraudulenta, lo que impediría acceder a la exoneración.

De manera que, en caso de insolvencia, debes asesorarte antes de realizar pagos. Lo mejor es acogerse al proceso formal cuanto antes.

Vender bienes o traspasar patrimonio antes de un concurso

Si antes de declararte insolvente transfieres bienes personales o empresariales a familiares o socios, con el objetivo de evitar su embargo, esto puede considerarse alzamiento de bienes; un delito que puede anular el proceso de Segunda Oportunidad e incluso acarrear sanciones penales adicionales.

La solución a este extremo es sencilla: evita cualquier movimiento patrimonial sospechoso antes de solicitar un concurso o de recurrir a la Ley de Segunda Oportunidad.

«Si antes de solicitar la exoneración de deudas pagas solo a ciertos acreedores (amigos o familiares), podrías incurrir en un trato desigual. Esto puede ser considerado una conducta fraudulenta, lo que impediría acceder al perdón».

Endosar deudas a sociedades sin viabilidad

Muchos negocios crean una nueva sociedad y le transfieren activos, dejando la empresa anterior con las deudas. Esta estrategia, conocida como “empresa zombi”, puede anular el acceso a la Segunda Oportunidad si se detecta que el traspaso de deudas fue intencionado para evitar pagos.

Por eso mismo, si necesitas reestructurar la empresa, hazlo legalmente con asesoramiento especializado para evitar responsabilidades futuras.

No revisar los contratos con proveedores y clientes

Muchos negocios firman contratos con cláusulas abusivas o aceptan condiciones de pago demasiado exigentes, sin revisar su impacto financiero. Esto puede generar problemas de liquidez y deudas difíciles de reestructurar.

Antes de firmar cualquier contrato, analiza bien las condiciones de pago y cláusulas de penalización. Un abogado puede ayudarte a detectar riesgos ocultos a simple vista.

No proteger los bienes personales

Si bien la Ley de Segunda Oportunidad permite cancelar deudas, hay ciertos bienes que pueden estar en riesgo; como la vivienda habitual si se ha hipotecado en condiciones desfavorables. Muchos autónomos y empresarios asumen que su casa estará protegida cuando, en realidad, podría ser embargada.

Por eso, antes de endeudarte, evalúa las garantías que aportas y consulta si existe una estrategia legal para proteger tu patrimonio.

Esperar demasiado para actuar

Por último, el peor error que un profesional con negocio e un empresario puede cometer es esperar demasiado antes de buscar una salida. Cuanto más se alargue la situación de crisis, más difícil será acceder a la Ley de Segunda Oportunidad y más opciones se cerrarán.

En cuanto detectes signos de insolvencia, busca asesoramiento profesional. Te va a ayudar a evaluar las mejores opciones y evitar errores que puedan comprometer tu futuro financiero.

Evitar este decálogo de errores es clave para proteger tu negocio y tu patrimonio personal.


Ignacio Martínez-Fonseca es CEO del despacho de abogados Lawyou.