Aviso de navegante a empresarios: hazte un diagrama de tus principales gastos e ingresos recurrentes, y sitúalos en un calendario. Es la mejor manera de prevenir roturas de caja y no tener que recurrir a sangrantes préstamos de última hora a intereses de usura.
El dicho de las gallinas que salen por las que entran sería aquí el más apropiado. Pero no todas las empresas pueden presumir de autofinanciarse con fondos propios y tener deuda cero. Llega un momento que hay que echar mano de los instrumentos financieros que el mercado pone a tu disposición, y para eso hay que tener un mínimo de cultura financiera.
Hoy día el abanico de opciones se ha abierto con una gran variedad, desde préstamos bancarios convencionales hasta créditos rápidos. Se podrían clasificar en función de varios criterios: por su finalidad, por su importe, por su velocidad de concesión, por su garantía… Pero lo más “profesional” sería organizar el «mapa» en función del tipo de interés, y para qué situación son más propicias. Si ya tuviéramos identificados los supuestos, habríamos creado un protocolo de actuación anticipada.
- Préstamos personales: desde el 5% TAE. Normalmente comercializados por el banco con una garantía personal (nóminas, depósitos, etc), pero también por establecimientos financieros de crédito (EFC) para créditos al consumo. Se puede obtener cantidades de dinero muy elevadas, a devolver en varios años y con un interés de entre el 5% y el 15% TAE, que puede variar con según las tarifas aplicadas por cada entidad, nuestro propio perfil de riesgo y la vinculación que tengamos.
- Préstamos P2P: a partir del 6% TAE. Se gestionan a través de las denominadas plataformas de crowdlending, dependiendo de la calificación crediticia asignada por la fintech a cada proyecto: En general, ronda el 6% TAE en su modalidad para particulares (para empresas suele ser desde el 3% TAE), mientras que el tipo máximo puede llegar a alcanzar el 30% TAE.
- Créditos privados: entre el 3% y el 12% mensual. Son préstamos rápidos (con garantía personal o real) que conceden empresas de capital privado e intermediarios financieros que no reciben la supervisión directa del Banco de España. Para conseguir sumas de dinero de entre 500 € y 5.000 €, a devolver en varias mensualidades, e incluso cantidades mayores si aportar un bien como garantía, como una vivienda o un coche. Sin embargo, como el riesgo de impago que asumen es más alto, el interés que aplican sobre sus préstamos también suele ser más elevado.
- Tarjetas de crédito: entre el 12% y el 29% TAE. El dinero de “plástico” funcionan de un modo muy parecido a un préstamo, y es ideal para pagar la compra de bienes o de servicios (viajes, hoteles, ordenadores…). Permite devolver el dinero gastado al cabo de un tiempo, o reembolsarlo en varias mensualidades. No obstante, el precio de estos productos es muy elevado, y un uso irresponsable puede arrastrar hacia un círculo vicioso de pago de intereses del que nos costará mucho escapar.
- Mini préstamos: alrededor del 1% diario. Los minicréditos online son el «producto estrella» de los últimos años, superando en popularidad al tradicional sablazo a amigos y parientes, puesto que no hay que dar explicaciones. También son los más caros, debería ser un último recurso para conseguir dinero urgente o para solucionar un imprevisto, ya que su tasa anual equivalente equivaldría al 3.000% o el 4.000%, aunque también es verdad que están pensados para devolver en uno o dos meses.
- Los descubiertos en cuenta. Los descubiertos bancarios no son de por sí un servicio para obtener financiación, pero no dejan de ser como una suerte de préstamo a toro pasado. Eso sí, puede salir más caro incluso que contratar mini préstamos, pues curiosamente no es el tipo de interés del «préstamo» lo que encarece el precio de los descubiertos (por ley no puede superar por 2,5 veces el valor del interés legal del dinero), sino las comisiones asociadas al servicio, que puede llegar a alcanzar el 4% del saldo deudor, y la comisión por reclamación de posiciones deudoras, que generalmente es de entre 30 € y 45 €.
- Créditos al consumo para financiar compras. Los servicios financieros de algunos comercios (sobre todo de concesionarios de automóvil, de grandes almacenes e hipermercados y de compañías de telefonía) para pagar los artículos que venden a plazos, permiten financiar la compra durante un período que suele durar un máximo de 24 meses y a un interés muy bajo o nulo.

