En la actualidad, vivimos en la economía del dato. Es una evidencia que no podemos negar. La sociedad, las empresas y los consumidores se han ido adaptando a la nueva era, al tiempo que han comenzado a mostrar preocupación por temas que, hasta ahora, no suscitaban su interés.
Por ejemplo, temas relacionados con el uso de los datos o cuestiones de privacidad. Como respuesta a este tipo de preocupaciones, aparece el GDPR o el universo cookieless, como soluciones a las inseguridades generadas por esta nueva economía. Todas ellas son propuestas enfocadas a conseguir que la recopilación de datos por parte de las empresas sea transparente y consentida.
En este descubrimiento de la economía de los datos, los consumidores no son los únicos que aprenden. Las marcas también están comprobando que no se necesitan toneladas de datos, sino referencias de mejor calidad, y fórmulas que permitan al usuario tener el control de la información.
En definitiva, todo esto se reduce a crear y desarrollar estrategias e infraestructuras tecnológicas que descansen en esta máxima. O lo que es lo mismo: aplicar estrategias de recopilación de first party data y zero party data.
«Las marcas también están comprobando que no se necesitan toneladas de datos, sino referencias de mejor calidad»
Debemos entender la recopilación de datos como un intercambio de valor entre marcas y consumidores. Los consumidores solamente van a compartir sus datos si la marca le ofrece valor a cambio.
¿Qué pueden las marcas dar a los consumidores que sea de valor? Existen cientos de opciones diferentes, a través de campañas con marketing interactivo: desde un mensaje comunicativo potente, un formato divertido, hasta la oferta de promociones, regalos, experiencias, etcétera.
En este proceso de recopilación de datos, las empresas tienen que tener claro que el dato de calidad debe ser tratado como un tesoro. El hecho de que un consumidor nos comparta sus datos, es una muestra de confianza y como tal las marcas tienen que estar a la altura en lo legal y tecnológico, pero también en la estrategia comunicativa.
«Aquellas empresas que no hagan buen uso de los datos, perderán a sus clientes y su confianza»
Esto se traduce en la creación de mensajes cada vez más segmentados y personalizados por parte de las marcas para agradecer esa muestra de confianza que el consumidor brinda.
Aquellas empresas que no hagan buen uso de los datos, perderán a sus clientes y su confianza. Aunque, en aras de la verdad, lo cierto es que la mayoría de las empresas están enfocando sus esfuerzos en desarrollar tanto el first party data como el zero party data, y en realizar un correcto tratamiento de los datos.
Este gesto demuestra empatía y transparencia para con su audiencia. Al final, los datos, son la puerta de entrada a una relación duradera con nuestros consumidores.
Antonio Molina es CMO de Qualifio.

