«Seis relatos de miedo nacidos de la intuición», Isabel Portela #frentealespejo

Isabel Portela #frentealespejo

“No escribas terror, en España no es un género popular, apenas se lee…”. Eso me decía a mí misma antes de empezar este libro, intentado encontrar un género más comercial o más en boga en estos momentos.

Pero así no funciona el arte, ni el de escribir ni ningún otro. El arte funciona desde la tripa, se siente como un vuelco al estómago, cuando una idea cruza tu mente y es amor a primera vista. Entonces comienzas a correr tras ella hasta que la atrapas, y llegarías hasta cualquier parte con tal de hacerla tuya, y darle forma hasta convertirla en el producto final.

Y pasa a ocupar todos los recovecos de tu cerebro, se cuela en todas las conversaciones, en cualquier divagación y empiezas a descubrir inspiración en cosas cotidianas, como si el universo conspirase para que tu idea no muera.

«En el arte, cuando una idea cruza tu mente y es amor a primera vista, comienzas a correr tras ella hasta que la atrapas; y llegarías hasta cualquier parte con tal de hacerla tuya, y darle forma hasta convertirla en el producto final».

En mi opinión, hay que confiar en esa intuición que te lleva a escribir lo que sientes y no lo que se supone que deberías. Y no sé qué otra cosa podía esperar por mi parte, que he visto tantas películas de terror que ya casi nada me sorprende. Que admiro profundamente la pluma de Edgar Allan Poe y su manera de captar la tensión del misterio en cada palabra.

Que me obsesionan los mundos que es capaz de imaginar Tim Burton, y que encuentro los especiales de Halloween de Los Simpson, como pequeñas antologías audiovisuales, que combinan lo mainstream y el valor del relato con una elocuencia admirable.

Así que escribí lo que sentía y realmente me inspiraba; seis relatos de terror ambientados en la noche de Halloween. Y ahora que La Noche del 31 es ya una realidad, os contaré más sobre ella. La historia transcurre en una ficticio barrio residencial, monótono y convencional, llamado Suburbia.

Salma y su familia acaban de mudarse a este aparentemente tranquilo vecindario y nada más instalarse son invitados a una fiesta de Halloween organizada por sus vecinos. Rápidamente descubren cual es la tradición que se lleva a cabo cada año por esas fechas; alrededor de una calabaza iluminada se cuentan historias de miedo, todas han ocurrido en Suburbia, o al menos eso afirman sus vecinos.

A medida que las historias transcurren Salma comienza a cuestionarse si serán ciertas, si todo aquello ocurrió alguna vez en su nuevo lugar de residencia. Al final de la noche, duda hasta de su propia sombra.

«Mis seis historias homenajean los elementos característicos que la cultura popular se ha encargados de asociar con esta festividad, Halloween, cada vez más celebrada en todo el mundo».

Estas seis historias homenajean los elementos característicos que la cultura popular se ha encargados de asociar con esta festividad, cada vez más celebrada en todo el mundo. Pero para mí lo fundamental de esta obra es la esencia de los propios relatos, tan ligados al ADN de los seres humanos, que nos hemos servido de ellos para transmitir información, dar consejos, hacer llegar enseñanzas a las siguientes generaciones y para hacer honor a una de las capacidades que adereza nuestra, a veces demasiado terrenal existencia; la imaginación.

El placer sencillo de imaginar otras realidades, otros mundos que permean en nuestras rutinas para hacerlas un poco más llevaderas. A través de estos personajes pretendo hablar de miedos, inquietudes y anhelos muy cotidianos, que yo misma siento o he sentido alguna vez, pero dentro de un contexto donde lo extraordinario tiene cabida y todo puede pasar.

Espero que os animéis a adentraros en Suburbia, saborear cada una de estas historias y darle una oportunidad a sus variopintos personajes escritos desde la más intensa ilusión y una sincera entrega al arte de soñar.


Isabel Portela es autora de La Noche del 31.