«El repunte de las criptomonedas desde finales de noviembre», Herminio Fernández de Blas #frentealespejo

Herminio Fernández de Blas #frentealespejo

El mercado de las criptomonedas ha experimentado una volatilidad característica desde sus inicios. Sin embargo, a finales de noviembre de 2024, se observó un notable incremento en el valor de diversas criptomonedas, especialmente del Bitcoin. Este repunte generó un renovado interés tanto en inversores institucionales como minoristas. A continuación, haré un análisis de los principales factores que podrían haber contribuido a este aumento.

Entre los factores que podrían haber impulsado el alza, el más más importante del crecimiento de los activos digitales del último trimestre se debe a los inversores privados asiáticos que han entrado con mucha fuerza, en especial China, su Gobierno ha pasado de prohibir estos activos a liberarlos y permitir que sus ciudadanos puedan invertir en Bitcoin.

Otro factor relevante es la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos. Su posición pro-Bitcoin ha sido clave, ya que ha prometido crear una reserva institucional de esta criptomoneda. Un día después de su toma de posesión, el Bitcoin cotizaba por encima de los 100.000 dólares. Trump ha popularizado las criptomonedas de una manera sin precedentes, y no es un detalle menor que haya creado su propio token, el Trump Coin, que en apenas tres días se revalorizó más del 6.000 %. Con él en el poder, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha pasado de perseguir a las empresas de criptomonedas a protegerlas. Este cambio de enfoque podría beneficiar a proyectos como XRP y SOL, ambos con raíces estadounidenses; lo que refuerza la idea de que “América es América”.

La política monetaria y las decisiones de los bancos centrales, como la Reserva Federal de Estados Unidos, también juegan un papel determinante. Las tasas de interés y las políticas de estímulo pueden influir en el apetito por activos de riesgo como las criptomonedas. Un entorno monetario más favorable, con tasas bajas o estímulos, puede empujar a los inversores hacia activos alternativos, algo que ya hemos visto reflejado en los recientes movimientos del mercado.

«Desde la llegada de Trump a la presidencia, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha pasado de perseguir a las empresas de criptomonedas a protegerlas».

Además, la adopción institucional ha sido otro motor del crecimiento. Un número creciente de empresas cotizadas en bolsa ha comenzado a incluir criptomonedas en sus balances o a ofrecer servicios relacionados. Un ejemplo destacado es la integración de un TPV crypto, muy bien valorado por el Banco de España y el Tesoro Público tras su paso por el sandbox regulatorio. Este tipo de acciones legitiman aún más a las criptomonedas como una clase de activos y atraen a inversores más tradicionales.

El lanzamiento de fondos cotizados en bolsa (ETF) y otros productos financieros basados en criptomonedas también ha facilitado la entrada de capital institucional. Un ejemplo significativo es el ETF de BlackRock, cuyo éxito ha superado todas las expectativas y ha sido el precursor de otros productos similares, como el de Ethereum. Este tipo de vehículos financieros hacen que la inversión en criptomonedas sea más accesible y menos arriesgada para ciertos perfiles de inversores.

El desarrollo tecnológico no se queda atrás en este análisis. Las mejoras en la tecnología blockchain, como la implementación de soluciones de escalado de segunda capa, han aumentado la capacidad de procesamiento de transacciones, haciendo que ciertas criptomonedas sean más viables para un uso masivo. Asimismo, la aparición de nuevas aplicaciones y casos de uso, como las finanzas descentralizadas (DeFi) y los tokens no fungibles (NFT), ha generado un mayor interés y demanda.

El sentimiento del mercado y el fenómeno conocido como FOMO (miedo a perderse algo) también han jugado un papel crucial. El aumento del precio de una criptomoneda suele atraer a más inversores, creando un ciclo de retroalimentación positiva que impulsa aún más los precios. Este fenómeno ocurre con más frecuencia de lo que muchos podrían imaginar; especialmente en mercados tan especulativos.

«Los períodos de incertidumbre geopolítica o económica suelen llevar a los inversores a buscar activos refugio o alternativas al dinero fiduciario, y las criptomonedas encajan perfectamente en este perfil».

Por otro lado, las noticias favorables sobre regulaciones, asociaciones o desarrollos tecnológicos generan un ambiente optimista. Un ejemplo reciente es la implementación de la ley MICA, que, a pesar de las críticas, ha sido bien recibida en general y representa un paso importante hacia la aceptación y regulación del mercado cripto.

Los acontecimientos geopolíticos tampoco deben subestimarse. Los períodos de incertidumbre geopolítica o económica suelen llevar a los inversores a buscar activos refugio o alternativas al dinero fiduciario, y las criptomonedas encajan perfectamente en este perfil. Las tensiones comerciales entre países también pueden generar volatilidad en los mercados financieros tradicionales, lo que hace que algunos inversores opten por activos menos correlacionados.

El aumento del valor de las criptomonedas a finales de noviembre de 2024 es, por tanto, el resultado de una combinación de factores fundamentales y técnicos. La adopción institucional, el desarrollo tecnológico, el sentimiento del mercado y los acontecimientos macroeconómicos y geopolíticos han jugado un papel importante en esta tendencia.

Sin embargo, es fundamental recordar que el mercado de las criptomonedas sigue siendo altamente volátil y está sujeto a cambios bruscos. Por ello, los inversores deben realizar una investigación exhaustiva antes de tomar decisiones y considerar siempre los riesgos asociados.


Herminio Fernández de Blas es CEO de EurocoinPay.