«¿Estamos ante una revolución laboral digital?», José Joaquín Flechoso #frentealespejo

José Joaquín Flechoso #frentealespejo

La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser un concepto futurista, casi concebido como el guión de una película de ciencia ficción, para convertirse en una realidad tangible que está redefiniendo todo nuestro entorno y de forma especial el mundo del trabajo. Su integración conlleva cambios muy notables en las relaciones laborales y del mismo modo en el mercado de trabajo.

En el ámbito empresarial, según mi opinión, la IA está modelando un escenario laboral donde la automatización juega un papel determinante. Aquellos trabajos rutinarios y tediosos reemplazados por la IA conllevan una mejora en la eficiencia en tareas administrativas, que cuentan con escaso valor añadido, dejando mayor tiempo libre para invertirlo en tareas más creativas y gratificantes para los trabajadores.

Sin embargo, este cambio, al igual que cualquier modificación de modelos establecidos, no está exento de desafíos. La sustitución de tareas realizadas por humanos por algoritmos, conlleva la necesidad de una regulación adecuada, generando un debate sin precedentes sobre el equilibrio entre innovación y protección social.

La negociación colectiva, uno de los mecanismos más arraigados en las relaciones laborales, deberá ir ajustándose según lo veo yo, a este nuevo paradigma, incorporando acuerdos que protejan a los trabajadores frente a la automatización. La capacitación digital se convierte en herramienta indispensable para mantener la empleabilidad en sectores donde las tecnologías disruptivas están modificando profundamente los procesos productivos.

«Otro aspecto clave para la total aceptación de la IA es que esta se aplique siempre bajo estrictos protocolos éticos, respetando la dignidad de los trabajos y consecuentemente, de los trabajadores».

El libro La IA y el empleo en el futuro señala la imperiosa necesidad de desarrollar un modelo de formación acorde con lo que ofrece el nuevo mercado del trabajo y un nuevo modelo de relaciones laborales, que conviven en un ecosistema donde se comparten métodos convencionales, en dura pugna con lo que ofrece la IA y su entorno.

Debe prestarse especial atención en capacitar digitalmente a los trabajadores para aprender a convivir con sistemas automatizados, a fin de que les permita aprovechar el potencial que aportan estas herramientas. Otro aspecto clave para la total aceptación de la IA es que esta se aplique siempre bajo estrictos protocolos éticos, respetando la dignidad de los trabajos y consecuentemente, de los trabajadores.

La creación por el Gobierno de un organismo como la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial (AESIA), tiene como objetivo prioritario garantizar que la automatización y los algoritmos se utilicen de manera responsable, evitando sesgos y asegurando una equidad en el acceso a oportunidades laborales, lo cual supone una garantía como órgano de vigilancia y control ante los usos indebidos de esta tecnología.

El desafío radica en convertir la IA en un aliado en lugar de un competidor. La clave no es resistirse al cambio, sino abrazarlo con una estrategia clara que contemple el desarrollo de competencias digitales, la protección de los derechos laborales y la consolidación de un mercado de trabajo inclusivo y sostenible.

La situación de aislamiento creada por la pandemia de la COVID-19 provocó que se acelerasen cambios en la forma de relacionarse con el entorno tanto personal como profesional, pasando de un trabajo hasta entonces claramente presencial a un nuevo modelo de teletrabajo total, obligado por el confinamiento, exigiendo en aquel momento a las organizaciones desplegar con rapidez nuevos protocolos de trabajo.

«El desafío radica en convertir la IA en un aliado en lugar de un competidor. La clave no es resistirse al cambio, sino abrazarlo con una estrategia clara».

En la fase posterior, ya nada volvió a ser igual y apareció con fuerza la modalidad de trabajo híbrido, obligando a cambios conforme a un nuevo escenario, donde el teletrabajo supuso una alternativa estable y un instrumento de negociación de las condiciones laborales de las empresas, implicando ventajas sociales y medioambientales evidentes en lo que respecta a la flexibilidad horaria, fundamental para la conciliación y en segundo término al ahorro de tiempo en los desplazamientos.

El trabajo híbrido también obligó a las empresas a asegurar las conexiones telemáticas para evitar ciberataques, pero continuaron vivas gracias en un ejercicio de celo profesional extraordinario.

Tecnologías como IA e IA generativa, Internet de las cosas (IoT), big data, realidad aumentada (RA) y realidad virtual (RV), blockchain y los drones, están redefiniendo la economía mundial, con efectos mayores que los provocados en su momento por las diferentes revoluciones industriales.

Se abre un mundo de posibilidades que, siguiendo la filosofía japonesa kaizen, podemos imaginar que nos llevará a un estado mejor, siempre y cuando la búsqueda de la mejora continua y del futuro sea compartida y favorezca a las diferentes partes involucradas incluyendo trabajadores, empresas gobiernos y sociedad.


José Joaquín Flechoso es coordinador y autor de La IA y el trabajo en el futuro (LID Editorial).