«La seguridad psicológica: clave silenciosa del alto rendimiento», Carlos Hinchado #frentealespejo

Carlos Hinchado #frentealespejo

La primera vez que oí hablar de la seguridad psicológica corría al año 2020 y pensé que se trataba de otro concepto de moda; con una vida útil más bien limitada. Pero hubo algo que me llamó poderosamente la atención, y fue la afirmación de que, para poder avanzar, los equipos necesitaban mantener conversaciones incómodas y hablar de lo que realmente importa.

Pero para eso era necesario que los miembros del equipo se sintieran psicológicamente seguros. Es decir, con la confianza de que podían aportar, opinar, y disentir, sin temor a consecuencias negativas por el hecho de hacerlo. En resumen, se trataba de crear un ambiente en el que la gente se sintiera lo suficientemente segura como para mantener conversaciones incómodas, esas que hacen crecer.

Aquello conectó a un nivel muy profundo con mi propia experiencia. En mi trayectoria profesional he vivido en culturas organizativas donde ser franco, asumir riesgos, probar cosas nuevas o equivocarse no solo estaba permitido, sino valorado. ¿El resultado? Más innovación, más compromiso, mejores resultados.

Aunque también he experimentado lo contrario: entornos en los que cada palabra o iniciativa era evaluada bajo un microscopio. Allí, la autocensura y el silencio se convertían en mecanismos de defensa.

«En mi trayectoria profesional he vivido en culturas organizativas donde ser franco, asumir riesgos, probar cosas nuevas o equivocarse no solo estaba permitido, sino valorado. ¿El resultado? Más innovación, más compromiso, mejores resultados».

Ahí comenzó mi proceso de investigación, a través del que aprendí de los principales referentes globales y analicé el impacto que la seguridad psicológica tenía en organizaciones de todo el mundo, que invertían tiempo y esfuerzo en medirla.

Uno de los casos más reveladores fue el Proyecto Aristotle, impulsado por el gigante tecnológico Google, en el que se buscaba responder a la pregunta “¿Qué hace que un equipo sea realmente eficaz?”.

En él participaron más de 180 equipos dentro de la compañía y se analizaron cientos de variables, emergiendo la seguridad psicológica como el factor número uno. Los equipos que la tenían lograban más innovación, más satisfacción laboral, más ingresos y menos rotación de talento.

Dicho esto, parece que no hay lugar a dudas para apostar por ello. Sin embargo, el reto al que se enfrentan las organizaciones que deciden introducir la seguridad psicológica en su cultura, entre las que se encuentran Accenture, Pixar, Deloitte, BCG, Microsoft, OXXO y un largo etcétera, no es pequeño, debido al instinto humano.

Es algo natural, el querer proyectar una buena imagen ante los demás, evitar la culpa o alinearse con las opiniones del jefe. Y la reacción natural para lograr este objetivo es permanecer en silencio, a menos que estemos completamente seguros de que lo que vamos a decir será bien recibido, especialmente por los superiores jerárquicos.

«Es fundamental que los líderes afirmen expresamente que equivocarse no es peligroso; que se espera que las personas contribuyan y que, cuando lo hagan, la respuesta de aquellos sea productiva».

Por eso, los líderes son los auténticos agentes de cambio: no es suficiente con informar que queremos apostar por un ambiente psicológicamente seguro, sino que es fundamental que los líderes afirmen expresamente que equivocarse no es peligroso; que se espera que las personas contribuyan y que, cuando lo hagan, la respuesta de aquellos sea productiva.

Es decir, que invite a la gente a seguir haciéndolo. Y esto se consigue, entre otras formas, escuchando sin juzgar, agradeciendo las aportaciones y dando feedback constructivo.

Por último, no quiero trasladar el mensaje de que introducir la seguridad psicológica sea una responsabilidad exclusiva de quienes tienen un cargo directivo. Cada profesional, en su día a día, tiene margen para contribuir a ese clima.

Si todos actuamos como si estuviéramos en un entorno seguro, lo más probable es que empecemos a crearlo. Y si no sabes si estás en un entorno seguro, atrévete a comportarte como si lo fuera y ¡mira a ver qué pasa!


Carlos Hinchado, autor del libro Seguridad psicológica (LID Editorial).