La innovación es un factor crucial para el crecimiento económico, pero muchas empresas se enfrentan al reto de tener que realizar grandes inversiones en I+D durante un periodo prolongado de tiempo, sin registrar todavía beneficios.
En este contexto, la inversión privada es fundamental para impulsar dicha innovación, especialmente en sectores como la biotecnología, los nuevos fármacos o la ingeniería medioambiental, que requieren de una gran cantidad de recursos financieros. Sobre todo, en las primeras fases de investigación y desarrollo, donde los riesgos son altos. A pesar de la abundancia de talento e ideas innovadoras, muchos proyectos se ven limitados por la falta de recursos económicos para llevarse a cabo.
El tax equity se presenta como un mecanismo seguro y ágil para apoyar financieramente este tipo de proyectos, ya que permite a las compañías obtener liquidez inmediata al ceder sus deducciones fiscales en I+D a empresas con una elevada carga tributaria. Lo más destacable es que esto se logra sin diluir el capital de la empresa ni comprometer el control de sus proyectos, lo que resulta fundamental para mantener su autonomía y visión a largo plazo.
El tax equity actúa como una herramienta de financiación que canaliza la inversión privada hacia proyectos de I+D, permitiendo a los inversores privados beneficiarse de importantes deducciones fiscales en el Impuesto sobre Sociedades. A través de este modelo, los inversores apoyan proyectos innovadores desarrollados por terceros, contribuyendo así al crecimiento económico de estas empresas.
«El tax equity permite a las empresas obtener liquidez inmediata, sin perder control sobre sus proyectos, al ceder sus créditos fiscales a inversores privados que buscan reducir su carga fiscal, obteniendo a cambio una alta rentabilidad».
Sin embargo, aunque este enfoque ofrece un equilibro perfecto entre la necesidad de inversión en I+D y el interés de los inversores por optimizar su fiscalidad, el Tax Equity sigue siendo una práctica poco conocida en España y su implementación enfrenta reticencias entre las empresas españolas. A menudo, cuando me reúno con directores financieros o CEO de empresas de I+D, me encuentro con la situación de que muchas de ellos experimentan escepticismo y desconocimiento ante este mecanismo de financiación.
Una desconfianza comprensible dado que prometer altas rentabilidades en plazos cortos puede parecer arriesgado para quienes no están familiarizados con él.
Una de las principales barreras que dificulta la adopción de esta herramienta es la resistencia al cambio. Las pequeñas y medianas empresas, en particular, tienden a depender de mecanismos de financiación más tradicionales, como préstamos bancarios, financiación pública o rondas de inversión de capital privado, que a menudo implican desventajas significativas, como la dilución del capital. El tax equity evita este problema, asegurando que las empresas mantengan la propiedad y el control de sus proyectos.
Para los inversores, el tax equity representa una oportunidad única no solo para optimizar su carga tributaria, sino también para participar en proyectos con un alto impacto social y ambiental. Si, como muchos, tu empresa tiene una alta carga fiscal, esta herramienta contable te permite reducir significativamente su Impuesto de Sociedades, destinando parte de ese capital a iniciativas de I+D.
«Esta herramienta no solo es un recurso para obtener retorno financiero a corto plazo, sino también una forma de alinearse con los objetivos de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), algo cada vez más relevante».
Personalmente, veo esta herramienta no solo como un recurso para obtener retorno financiero a corto plazo, sino también como una forma de alinearnos con los objetivos de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), algo cada vez más relevante. En un entorno global donde la sostenibilidad y el impacto positivo juegan un papel importante en la reputación y el éxito de las empresas, este tipo de inversión es, sin duda, una estrategia que no deberíamos dejar pasar.
Invertir en I+D no es un lujo, sino una necesidad estratégica. Es una manera directa de impulsar el crecimiento económico y sostenible que nuestro país necesita, afrontando desafíos globales como el cambio climático, las enfermedades y la transformación digital. Por eso creo firmemente que el tax equity es la clave para acelerar el desarrollo científico y tecnológico que España necesita para consolidarse como una potencia en Innovación.
Antonio González Quero es responsable de Desarrollo de Negocio, Innovation y Tax Equity en Ayming Spain.

