En una tribuna publicada por Luis Miguel Chapinal, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Telecomunicación (COITT), se plantea con claridad la necesidad de situar a la ingeniería española como un activo estratégico frente a la creciente competencia geopolítica impulsada por el desarrollo tecnológico.
Así, Chapinal advierte de los riesgos asociados a la concentración del poder en inteligencia artificial, la fabricación de semiconductores y el control de datos, y reclama medidas públicas y privadas que permitan a España y a la Unión Europea mantener soberanía tecnológica y competitividad industrial.
Tensiones tecnológicas y cadenas de suministro
El decano describe un panorama global en el que la tecnología redibuja el mapa del poder: “La ingeniería española como valor estratégico en la economía global”, escribe, y subraya que la concentración de capacidades —especialmente en IA, semiconductores y tratamiento de datos— puede generar desigualdades y tensiones entre áreas de influencia.
En este contexto, insiste en la urgencia de analizar la cadena de valor —desde materias primas como las tierras raras hasta la utilidad final de las aplicaciones tecnológicas— para diseñar políticas que mitiguen dependencias y vulnerabilidades.

Oportunidades en el ecosistema del chip y las telecomunicaciones
Chapinal resalta que Europa puede jugar un papel decisivo si apuesta por su capacidad en investigación e ingeniería. Pone como ejemplo la posición relevante de ASML en litografía EUV y recuerda que medidas estratégicas —incluidos acuerdos transatlánticos— han limitado el acceso de ciertas tecnologías a mercados específicos, forzando a competidores a desarrollar alternativas propias.
En el ámbito de las telecomunicaciones, el texto puntualiza la posición dominante de Huawei a nivel mundial y el peso de fabricantes europeos como Ericsson y Nokia. A partir de ese reparto de fuerzas, Chapinal plantea la posibilidad de un acuerdo estratégico entre Estados Unidos y Europa: EE.UU. aportaría capacidades de diseño y control de fabricación de chips; Europa, la ingeniería y la producción de equipos de telecomunicaciones. “Yo sinceramente creo que sería una apuesta ganadora”, afirma.
Recomendaciones para España
El núcleo del mensaje es una llamada a la acción para España, en tanto a no limitarse a ser consumidor de tecnologías desarrolladas por grandes plataformas extranjeras: “No podemos conformarnos con ser meros consumidores dependientes de aplicaciones de empresas tecnológicas instaladas principalmente en Estados Unidos, como Meta, Microsoft o Google”.
Así, para Chapinal la salida pasa por:
- Priorizar la ingeniería como motor de competitividad, apoyando capacidades técnicas y sectoriales.
- Pactos de Estado en educación que garanticen continuidad y fortalezcan la formación en ingeniería y tecnología.
- Una ley de la ingeniería que potencie la formación académica, regule claramente la profesión y mejore su contribución al tejido productivo.
- Incentivos a la I+D+i y apoyo a startups tecnológicas que desarrollen soluciones propias en IA, semiconductores y telecomunicaciones.
Para consultar el texto completo puede visitarse este enlace.

