En un sector tan competitivo como el de la hostelería, donde la oferta es abundante y las expectativas de los consumidores son cada vez más altas, destacar ya no es simplemente una estrategia, sino una necesidad. La calidad del producto es esencial, pero lo que realmente genera fidelidad y crea una experiencia memorable es la atención al cliente.
Así, el éxito de un negocio de restauración no solo depende de lo que se sirve en la mesa, sino de cómo se sirve. Esta es la filosofía que ha impulsado la trayectoria de Paco Mora y su socia Sole Murodova, propietarios de dos establecimientos de la cadena Jijonenca en las zonas de Puerto y Gran Playa, en la localidad alicantina de Santa Pola.
Y es que, su particular enfoque refleja dedicación y pasión por el oficio, en un modelo de excelencia basado en el servicio personalizado, la formación del personal y la atención al detalle. Porque, como explican, el trato cercano es el corazón de la restauración: “Creemos firmemente que la experiencia del cliente comienza en el momento en que entra por la puerta. Un simple ‘bienvenido’ o ‘me alegra verte’ puede marcar la diferencia en cómo se siente. Buscamos crear una conexión humana, que el cliente sepa que aquí no es un número, sino una persona a la que valoramos”. Por eso, desde el primer momento, Paco y su equipo buscan generar una conexión positiva.
Este enfoque personalizado va más allá de las palabras. Estos profesionales han implementado en sus locales una filosofía de atención al detalle, anticipándose a las necesidades del cliente. “Nuestro objetivo no es solo cumplir las expectativas del cliente, sino superarlas”, añade Sole. “Por ejemplo, cuando tomamos una comanda, siempre ofrecemos sugerencias que complementen su elección, como recomendar un queso especial para una tostada o sándwich, o sugerir ciertas frutas según la estación del año en el bowl de yogur griego. Esos pequeños gestos muestran que nos preocupamos por su experiencia”.
En este sentido, uno de los aspectos que diferencia al negocio de Paco y Sole es su compromiso con la calidad del servicio: “Decidimos incluir una bandejita con fruta de temporada en cada desayuno”, comenta Paco. “Es un detalle que ningún otro establecimiento de la zona ofrece, pero en el fondo es una oportunidad para demostrar al cliente que cuidamos cada aspecto de su visita. Por eso, no repetimos la misma fruta si vienen varias personas, dando pie a generar conversación y disfrutar del momento, olvidando sus preocupaciones, aunque sean solo unos minutos”.

Según explica este emprendedor, los detalles convierten una simple visita en una experiencia, y estos gestos crean una atmósfera única en sus locales. Sin embargo, Sole subraya que el éxito no solo depende de la calidad del servicio, sino también del equipo: “El camarero no solo sirve, también influye en el ambiente del local. Si una pareja llega con el ánimo bajo, un buen camarero, con una actitud profesional, puede cambiar completamente su experiencia”. Por esta razón, su equipo está formado para estar siempre un paso por delante, ofreciendo al cliente lo que necesita antes incluso de que lo pida.
A este respecto, uno de los grandes desafíos del sector de la hostelería es la alta rotación de personal, y tanto Paco como Sole apuestan por la formación. “Los dueños deberían plantearse si prefieren dedicar sus esfuerzos a formar a una persona, y que pueda crecer en el negocio, o a contratar constantemente a alguien nuevo, que a las dos semanas ya está pensando en irse porque ve que su labor apenas importa”, comenta Sole. “Un camarero bien formado no solo mejora la calidad del servicio, sino que también aporta estabilidad al equipo y transmite una imagen profesional”, argumenta.
La organización y la imagen de los locales son otro aspecto que cuidan meticulosamente. “Cuidamos cada detalle, desde la disposición de las mesas hasta la presentación de la carta, que renovamos cada año para sorprender a los clientes habituales”, dice Paco, “la imagen que percibe el cliente es lo que ofrece el dueño, y eso se refleja en cómo trabajan los camareros”. En sus locales, no hay cartas publicitarias de empresas externas, lo que refuerza la identidad y diferenciación de su marca. Esta atención a la estética y la coherencia en la presentación contribuye a crear una identidad que los clientes perciben como distintiva.
El compromiso de estos emprendedores con la accesibilidad alimentaria es también un pilar fundamental. “Queremos que cualquier persona, independientemente de sus necesidades alimenticias, se sienta cómoda en nuestros locales”, explica Sole. “Por eso prestamos especial atención a los celíacos y a aquellos con intolerancia a la lactosa; separando utensilios y cuidando cada detalle en la preparación. Para nosotros y para Jijonenca es importante que todos disfruten de una experiencia sin preocupaciones y dulcemente inolvidable”.
En definitiva, Paco Mora y Sole Murodova han demostrado a través de sus establecimientos que la clave del éxito en la restauración no reside únicamente en la caja al final del día. Lo importante es seguir la filosofía adecuada. Por eso no es de extrañar que, a través de su perfil de Instagram, Amanecer Santa Pola, ambos compartan su visión de la restauración, enfocada en transmitir mensajes positivos y optimistas. Ambos comparten su visión a través de las redes sociales, en particular en el perfil de Instagram Amanecer Santa Pola, donde se centran en transmitir mensajes positivos y optimistas.
Además, Paco y Sole se plantean lanzar una página web, ‘Zapatero a tus zapatos’, en la que ofrecerán consejos prácticos sobre el día a día en la gestión hostelera. Un proyecto que refleja su vocación de ayudar a otros profesionales del sector a mejorar sus negocios y potenciar el valor de la hostelería bien gestionada.

