Hoy Caralin Group cumple 18 años. Al escribir estas líneas siento la misma mezcla de orgullo, gratitud y un poco de vértigo que tuve en aquel primer otoño en el que empezamos a caminar. Dieciocho años no son solo una cifra, detrás hay cientos de proyectos, muchas conversaciones, decisiones buenas y otras no tanto, aciertos que nos han acompañado y decepciones que también nos han enseñado. Todo ello forma parte de este camino, del peaje inevitable que paga quien decide emprender y mantenerse fiel a una vocación de servicio.
Quiero empezar por agradecer con el corazón en la mano a quienes ya no están entre nosotros pero que habitan para siempre en mi pensamiento y en el agradecimiento de esta casa. A quienes partieron y cuyo recuerdo nos impulsa a seguir mejorando. Su legado es parte de nuestra memoria y nuestra fuerza.
También a los más de 150 empleados que, a lo largo de estos 18 años cumplidos, pasaron por Caralin Group: mi máximo, inmenso reconocimiento. Hablo de quienes levantaron proyectos desde la trinchera, de quienes atendieron a un cliente a las tres de la mañana, de los que compartieron sus ideas… Sin su esfuerzo, su dedicación y su pasión nada de esto sería posible. Cada uno de vosotros dejó en la empresa una huella que perdura.
A nuestros clientes, tanto los que nos acompañan desde hace años como los que compartieron una parte del trayecto con nosotros: gracias. Ellos nos han descubierto fallos y virtudes, nos han hecho exigentes, nos han obligado a mejorar y a inventar soluciones cuando había que buscarlas. Nos han dado la confianza más valiosa: la de seguir contando con nosotros.
Y en ese proceso seguimos, tras el paso dado en junio con nuestro acuerdo con MultiAnau. Los cambios bien gestionados son oportunidades para crecer y consolidar lo bueno que ya tenemos, y este forma parte de una evolución para mejorar la oferta de servicios y ampliar horizontes, sin perder nuestra identidad. Porque Caralin Group sigue funcionando y dando servicio con la misma profesionalidad y cariño de siempre.

Hablando de este recorrido no puedo dejar de destacar las cosas del día a día que hacen más humano este viaje. Hubo quienes me dieron sin pedir nada a cambio, otros que me defraudaron; tuve alegrías intensas y decepciones que dolieron. No guardo rencor: lo considero parte del aprendizaje. Cada experiencia difícil ha aportado, al final, una nota positiva a estos 18 años. Y lo digo con sinceridad: las pruebas forman carácter y nos hacen mejores profesionales y mejores personas.
Concluyendo con los agradecimientos, reservo los más especiales para mi familia, que ha sido mi refugio y mi motor. Gracias a mi hija Alejandra, por su ternura y por recordarme siempre lo esencial; a mi mujer Inmaculada, por su paciencia, su aplomo y su compañía en los momentos que no fueron fáciles. Y gracias asimismo a Jaime, por sumar cada día y por la felicidad que regala a Alejandra. También a mis amigos peludos, que fueron ‒en sentido literal‒ la mejor terapia: Lua, que me obligó a salir a la calle y no pasarme el día pegado al ordenador, y Gnocchi, el nuevo miembro del hogar que se encarga de que mis vacaciones tengan sentido. Son detalles pequeños, pero que dan lustre a la vida.
Mirando al futuro, siento ilusión por la nueva etapa que estamos diseñando en Caralin Group. Se vislumbran novedades que, estoy seguro, darán respuesta a las necesidades reales de nuestros clientes y consolidarán lo que ya somos: calidad, actitud, responsabilidad, liderazgo e ingenio. Al mismo tiempo, conviene ser realistas, a mis 63 años me apetece empezar a trazar con honestidad el relevo y la caducidad natural de un ciclo personal. No es un adiós, sino una planificación responsable para que lo que hemos construido siga creciendo con fuerza y con criterio.
Hoy celebro con vosotros estos 18 años. Celebro a las personas que nos dieron la mano, a las que permanecen y a las que ya no están. Celebro al equipo que hizo posible cada día y a la familia que sostuvo los miedos y las alegrías. Y celebro la curiosidad por seguir inventando servicios que aporten valor.
Gracias por confiar, por empujar cuando tocaba, por reír y por construir. Sigamos caminando con la serenidad de quien conoce el pasado, la energía de quien trabaja el presente y la prudencia de quien prepara el mañana. Así que ‒hasta entonces‒ nos vemos en el 19º aniversario.
Con gratitud y afecto,
Juan Carlos Maté – Presidente de Caralin Group

