El correo electrónico sigue siendo la vía preferida por los ciberdelincuentes para iniciar fraudes y comprometer empresas. Tanto es así que el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) registró más de 122.000 incidentes de ciberseguridad solo en 2025, con un notable protagonismo de las campañas de suplantación y phishing entre las amenazas dirigidas a organizaciones.
El correo es tan atractivo para los atacantes porque permite suplantar identidades, inducir a la descarga de malware o robar credenciales mediante páginas falsas. El año pasado también se observó además una sofisticación creciente, con campañas más dirigidas (spear-phishing y whaling), uso de infraestructuras legítimas para distribuir enlaces fraudulentos y mensajes fabricados con técnicas de IA que aumentan su credibilidad.
Los propios fabricantes de sistemas de seguridad muestran que el phishing seguirá dominando las estadísticas de ataques durante este 2026, una dinámica que sitúa al email como el vector crítico que cualquier empresa debe priorizar para protegerse.
Medidas de ciberseguridad imprescindibles para las empresas
Como nivel de protección para sus sistemas informáticos, las organizaciones deben plantearse varias acciones básicas, como las que destacamos a continuación:
Autentificación de remitentes: SPF, DKIM y DMARC.
Implementar los protocolos SPF y DKIM y publicar una política DMARC robusta en el sistema de correo electrónico evita que los atacantes envíen correos aparentando provenir del dominio de la empresa. Una barrera técnica muy recomendable y aceptada por las principales autoridades como medida básica de anti-suplantación. Estas configuraciones, además, permiten recibir informes sobre intentos de spoofing.
Autenticación multifactor.
La adopción obligatoria de sistemas de autenticación multifactor (MFA) para el acceso a las cuentas corporativas es una de las medidas más eficaces, toda vez que reduce dramáticamente el riesgo de compromiso por phishing cuando está bien implementado.

Campañas regulares de concienciación y simulacros.
La formación continua y las pruebas controladas son prácticas efectivas para elevar la “higiene” digital de la plantilla y detectar usuarios que necesitan refuerzo. La capacitación debe incluir aspectos como el reconocimiento de señales sospechas, el uso de MFA y protocolos para verificar solicitudes inusuales (por ejemplo, transferencias o cambios de cuenta).
Políticas claras y procedimientos de verificación.
Establecer unas reglas operativas claras y consistentes (canales alternativos para contrastar solicitudes sensibles, protocolos de bloqueo) reduce el impacto incluso cuando un correo engañoso llega hasta un empleado.
Servicios de ciberseguridad de Caralin Group
Como achiever, Caralin Group presta soluciones integrales y modulables para proteger el correo corporativo, combinando tecnología, procesos y formación. Así, acompañamos a las empresas desde la auditoría inicial hasta la operación gestionada, ofreciendo una hoja de ruta concreta y servicios adaptados que permiten asegurar el activo más vulnerable: la comunicación electrónica con clientes, proveedores y empleados.
Para una evaluación inicial y una propuesta de mejora en un primer contacto basta con escribirnos a la dirección administracion@caralingroup.com.

