Pago de los Capellanes, aseguran en Lavinia, prácticamente no necesita presentación. Este icono de Ribera del Duero es todo un referente para los que disfrutan del arte de una buena botella de vino. Pues bien, dos de las referencias más demandadas de la prestigiosa bodega acaban de llegar a este conocido marketplace vinícola, que las mantiene en oferta hasta que se agoten, que no tardarán demasiado.
Atemporales y concebidos artesanalmente, sus vinos se distinguen por la vivacidad de su fruta, su aterciopelado paso por boca y su elegante estructura. Y es que Pago de los Capellanes es el proyecto vinícola de la familia Rodero Villa, que se ha convertido en toda una referencia para los amantes de los nuevos tintos castellanos, raciales y elegantes.
Elegida en diversas ocasiones una de las 100 mejores bodegas del mundo por la revista Wine & Spirits, se encuentra situada en el pueblo burgalés de Pedrosa de Duero. Ajllía, la familia Rodero Villa es propietaria de 125 hectáreas de viñedo en espaldera, dividido en 35 parcelas que se elaboran por separado.
¿Cómo son los vinos Pago de los Capellanes?
Los vinos Pagos de los Capellanes se encuentran en una zona de la Ribera del Duero es especialmente privilegiada por su clima y sus suelos. Un reciente análisis de Ferran Centelles para Jancis Robinson así lo afirma, basándose en notas de cata para localizar las mejores áreas de viñedo de la apelación. Pago de los Capellanes es una de las bodegas clásicas de la Denominación de Origen Ribera del Duero.

El gran contraste de temperatura de más de 20 grados entre el día y la noche favorece la maduración de los racimos, potencia su grado alcohólico, el color y los taninos, además de ayudar a mantener una acidez muy equilibrada. Los suelos están compuestos mayoritariamente por arcilla, grava y arena, aportando a la viña drenaje y reservas naturales de hidratación y temperatura, lo que dará pie a vinos aterciopelados con una marcada estructura y mineralidad.
¿Cómo se elaboran estos caldos?
La familia Rodero-Villa es propietaria de 125 hectáreas de viñedo, todo en espaldera y de tempranillo, dividido en 35 parcelas que se elaboran por separado. Los vinos tintos se elaboran con la variedad autóctona tempranillo, caracterizada por su gruesa piel, que la protege de las condiciones extremas de la zona y da pie a vinos intensos en lo que a color, estructura y carga tánica se refiere.

El proceso de crianza se lleva a cabo en una bodega subterránea con un calado de 10 metros de profundidad. Allí reposan los vinos en barricas de roble francés nuevo (de 1 a 3 años) hasta que alcanzan la madurez óptima para su mezcla o coupage. Una selección de 22 tipos de roble francés según su origen (Alier, Nevers, Centro) secado al aire libre (de 24 a 60 meses) y tostado, ayudan a envejecer el vino.
Si quieres saber más sobre estas bodegas y su presencia en Lavinia, o si deseas adquirir sus caldos, puedes hacerlo en este enlace.

