Caralin Group destaca cinco señales que indican si una pyme puede sacar partido del autoconsumo

Desde la apuesta europea por la sostenibilidad, y todo lo que conlleva, hasta los precios de “la factura de la luz”, hoy las empresas de nuestro país se interesan cada vez más por el autoconsumo industrial y comercial. Esto es, instalar un sistema de generación de energía renovable, como una planta fotovoltaica, para dar respuesta a su demanda energética, vender la electricidad producida con un beneficio (compensar excedentes) o una combinación de ambos.

No obstante, no todas las compañías tendrán la capacidad para conseguir el mismo nivel de beneficios con estas opciones. Para empezar, el autoconsumo está especialmente indicado para aquellas pymes que dispongan de instalaciones propias o contratos de alquiler a muy largo plazo con una superficie aprovechable y un consumo eléctrico significativo y estable.

Es el caso habitual de centros logísticos, empresas agroalimentarias o, en general, negocios ubicados en polígonos industriales, pero también puede resultar interesante aún en el caso de negocios como hoteles o supermercados.

Y si bien es cierto que las actividades situadas en el interior de las ciudades difícilmente podrán implantar una instalación propia con rentabilidad suficiente, igualmente en ciertas ocasiones podrían optar por fórmulas colectivas; pero eso ya será un tema para otro artículo.

Dejando claro lo anterior, estas son cinco señales —prácticas y medibles— que indican cuándo una pyme puede sacar partido real del autoconsumo.

Facturas eléctricas elevadas

En primer lugar, cuando el coste energético representa una parte relevante de los gastos operativos, la instalación de una planta de autoconsumo suele ofrecer un retorno económico atractivo. Como referencia orientativa, si la electricidad supone en torno al 10% o más de los costes operativos, o si la factura anual supera aproximadamente los 50.000 euros, ya merece la pena realizar un estudio técnico y financiero detallado.

En sectores industriales o con fuerte climatización y frío industrial, este porcentaje puede situarse incluso por encima del 15%, lo que convierte la energía en un factor estratégico dentro de la cuenta de resultados.

Esta señal es especialmente contundente si buena parte del consumo se produce durante horas de sol —turnos diurnos, procesos productivos continuos, actividad comercial en horario laboral—, ya que la energía generada in situ reduce directamente la compra a la red y amortigua la exposición a subidas de precio.

Superficie disponible

Si nos centramos en generación fotovoltaica, el autoconsumo más extendido, la disponibilidad de espacio en la cubierta de un edificio o en una superficie adyacente es un requisito técnico esencial. Esto es, tejados amplios o zonas anexas que permitan instalar módulos fotovoltaicos con buena orientación y sin sombras relevantes.

También es importante verificar la capacidad estructural y el estado del tejado, teniendo en cuenta que si la cubierta de unas instalaciones necesita rehabilitación es posible coordinar ambas actuaciones para reducir costes y evitar duplicidades.

Planes de electrificación o flota eléctrica

La integración entre el autoconsumo y los recientes establecidos requisitos en movilidad eléctrica refuerza la rentabilidad del proyecto. Aquellas empresas que ya disponen de vehículos eléctricos o que prevén electrificar parte de su flota pueden aprovechar la energía generada para cargar sus vehículos a un coste inferior al del mercado.

Si bien este planteamiento requiere de una planificación de potencia y, en determinados casos, de sistemas de gestión de carga o almacenamiento, también incrementa el aprovechamiento de la energía producida.

Estrategia de sostenibilidad y ESG

Para empresas con compromisos ambientales, certificaciones o clientes que exigen criterios ESG, el autoconsumo no solo supone ahorro, sino también un factor de posicionamiento estratégico. Y es que, disponer de energía renovable propia facilita la reducción de emisiones asociadas al consumo eléctrico y permite integrar datos verificables en informes de sostenibilidad.

Una ventaja que puede ser determinante en sectores donde la reputación y el cumplimiento ambiental influyen en la contratación.

Acceso a financiación

Por último, el modelo financiero al que se pueda elegir el negocio condicionará en buena medida la viabilidad de un proyecto de autoconsumo. La ventaja hoy en día es que existen fórmulas que permiten implantar la instalación sin realizar un desembolso inicial elevado, como el renting energético o acuerdos con terceros que asumen la inversión.

Además, las ayudas públicas disponibles tanto a nivel estatal como autonómico en diferentes territorios pueden mejorar sustancialmente el atractivo.

Determinar si una pyme cumple una o varias de estas señales puede requerir de un análisis técnico y económico riguroso. Esto incluye aspectos como auditoría energética, estudio de producción estimada, evaluación estructural o simulación financiera.

Los mismo también resultan clave para dimensionar correctamente un proyecto y encontrar la solución más adecuada en potencia y configuración para cumplir el objetivo de la empresa, ya sea ahorro propio, compensación de excedentes o integración con movilidad.

En Caralin Group acompañamos a las pymes en todo este proceso, desde el diagnóstico inicial, el estudio de viabilidad o la gestión de trámites y ayudas hasta el diseño e instalación bajo un modelo llave en mano, así como mantenimiento posterior.

Para saber más basta con escribirnos a la dirección de correo administracion@caralingroup.com.