Los expertos de Vítaly han hecho públicas una serie de recomendaciones para abordar riesgos poco visibles en los entornos de las oficinas así como del teletrabajo. Además, ofrecen una guía para distinguir entre estrés y apatía cuando el malestar emocional se instala en el día a día.
Así, en su blog recuerdan que, aunque la imagen clásica de riesgo laboral remite a entornos físicos e industriales, las oficinas y el trabajo a distancia esconden peligros que afectan tanto a la salud física como mental. Entre los más frecuentes citan los trastornos musculoesqueléticos derivados de posturas mantenidas y mobiliario no ergonómico, la fatiga visual por uso continuado de pantallas y el sedentarismo, que eleva el riesgo metabólico y cardiovascular.
Asimismo, desde Vítaly se subrayan dos riesgos a menudo descuidados: los accidentes domésticos relacionados con la jornada en casa, que pueden considerarse accidentes de trabajo, y las vulnerabilidades de ciberseguridad por el uso de redes o dispositivos no protegidos.
Para afrontar lo esencial, sus expertos proponen medidas sencillas y priorizables. Se recomienda evaluar y adaptar los puestos de trabajo, incluso a distancia, y fomentar pausas y movimiento durante la jornada. Del mismo modo, apuntan a la necesidad de formación en higiene visual y prácticas básicas de seguridad digital.
Medidas prácticas destacadas:
- Auditorías ergonómicas y apoyo para adaptar puestos remotos.
- Pausas visuales y microdescansos; promoción de actividad física.
- Protocolos de seguridad digital (VPN, autenticación multifactor) e información sobre declaración de accidentes laborales en domicilios.

¿Estrés o apatía? claves para interpretar el malestar
El segundo de los temas abordados plantea la dificultad de poner nombre a sensaciones repetidas: cansancio, desmotivación o hiperactividad mental. Vítaly distingue el estrés —respuesta de alerta del organismo que, si se mantiene, provoca tensión, problemas de sueño y dificultades para desconectar— de la apatía, entendida como pérdida de motivación y desinterés por actividades antes gratificantes.
Ambas realidades pueden coexistir: la apatía suele aparecer tras periodos prolongados de desgaste o como evolución del estrés crónico.
Los expertos de la compañía señalan indicadores para identificar cada situación y orientar las actuaciones: el estrés tiende a manifestarse con síntomas físicos y agitación, mientras que la apatía se evidencia en la falta de iniciativa y en la desconexión afectiva.
Recomiendan, además, que cuando los síntomas persistan y afecten al funcionamiento diario se solicite evaluación profesional o apoyo desde los servicios de la empresa. Así, las señales que es necesario vigilar son:
- Estrés: tensión continua, irritabilidad, alteraciones del sueño.
- Apatía: pérdida sostenida de interés y baja iniciativa.
En Vítaly concluyen estas recomendaciones apelando a integrar medidas ergonómicas, de organización del tiempo y de apoyo psicosocial como componentes coordinados de la prevención en entornos híbridos, para abordar tanto riesgos físicos como emocionales.
Fuente: Vítaly.

