La electrificación de los coches sigue ganando terreno en España, impulsada por el crecimiento de las matriculaciones y por una transformación que afecta no solo al sector del automóvil, sino también al resto de la industria, la energía y las infraestructuras. Sin embargo, el avance no está siendo homogéneo y persisten retos relacionados con la fabricación nacional de vehículos y baterías, el precio y el despliegue de la red de recarga.
Son algunas de las cuestiones que recoge el VI Informe Movilidad Eléctrica en España, elaborado por OBS Business School y dirigido por May López, profesora de la institución y directora de Empresas por la Movilidad Sostenible. El estudio analiza la evolución del vehículo eléctrico en España, Europa y el resto del mundo y señala que España ha superado el objetivo intermedio fijado por el PNIEC para 2025, aunque todavía queda un recorrido considerable hasta las metas establecidas para 2030.
Crece la demanda de vehículos electrificados
El mercado español está experimentando un aumento significativo de la demanda de vehículos electrificados. Durante el primer semestre de 2026, estos turismos representaron ya más de una quinta parte de las matriculaciones, mientras que los eléctricos puros superaron a los diésel.
Una de las particularidades del mercado español es el protagonismo de los híbridos enchufables. Según explica López, España es el único país europeo en el que las ventas de estos vehículos superan a las de los eléctricos puros, una evolución que se ha mantenido durante 2026.
A escala internacional, la movilidad eléctrica también continúa avanzando, aunque con comportamientos diferentes según los mercados. Europa está registrando un crecimiento significativo, mientras China mantiene su posición dominante en la fabricación de vehículos, baterías y componentes esenciales para esta transición.
El acceso a determinadas materias primas constituye uno de los elementos que el informe considera relevantes para el futuro del sector. El incremento de la demanda ha encarecido materiales como el litio y el cobalto, lo que, en palabras de May López, “refuerza, más que nunca, la necesidad de diversificar el suministro y de avanzar en la recuperación de materiales dentro de la propia UE”.
Una transformación también industrial
El crecimiento de las ventas contrasta con la evolución de la producción española de vehículos eléctricos. El informe apunta a una creciente diferencia entre los modelos que demanda el mercado nacional y la capacidad de fabricación instalada en España.
Al mismo tiempo, el país mantiene una posición relevante en la industria de componentes y está desarrollando nuevos proyectos relacionados con las baterías. Entre ellos figuran iniciativas de fabricantes y grupos como Envision, PowerCo, Seat, Mercedes-Benz, Stellantis y Renault.
Para la experta de OBS, esta transformación tiene una dimensión industrial que va más allá de la sustitución del motor de combustión. “La transición eléctrica ya no es una promesa, es una carrera industrial”, señala la directora de Empresas por la Movilidad Sostenible, quien destaca la importancia de desarrollar en España la fabricación de baterías, componentes y vehículos.
El informe también pone el foco en otra tendencia: la creciente presencia de SUV y vehículos de gran tamaño en la oferta eléctrica. Estos modelos requieren baterías mayores y un mayor consumo de recursos, por lo que el estudio plantea la necesidad de avanzar también en la eficiencia y el tamaño de los vehículos.
La recarga, el otro gran desafío
El despliegue de la infraestructura de recarga avanza, pero continúa presentando dificultades. España ha incrementado de forma notable el número de puntos disponibles y se encuentra entre los países europeos con mayor potencia instalada por vehículo eléctrico. Sin embargo, una parte relevante de los cargadores instalados permanece fuera de servicio.
También existen diferencias importantes entre territorios y problemas relacionados con los plazos necesarios para conectar nuevos puntos a la red eléctrica. A esto se suma la escasez de infraestructura específica para vehículos pesados, uno de los ámbitos en los que el desarrollo de la movilidad eléctrica todavía presenta mayores carencias.
La situación resulta especialmente relevante en un país donde una parte importante de la población reside en viviendas colectivas y no dispone necesariamente de un punto de recarga privado. Según el informe, casi la mitad de los ciudadanos considera insuficiente la red actual.
Ante este panorama, López plantea que “establecer programas públicos municipales de infraestructura de recarga, de forma análoga al alumbrado público, permitiría instalarla y mantenerla conforme a criterios de eficiencia energética y de energía renovable”.

