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«Jugando alcanzaremos empresas diversas e inclusivas», Sergio Jiménez #frentealespejo

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En nuestra infancia, todos hemos cogido un palo para simular que estábamos manejando una espada. Y todos hemos vivido miles de aventuras gracias a las historias de los videojuegos. Jugando hemos modificado nuestra propia realidad para hacerla más amena y acorde a lo que queríamos que fuera en nuestros momentos de diversión.

Pero, ¿por qué los juegos se quedan en nuestra niñez? ¿Por qué no usar sus reglas para modificar nuestro presente cuando somos adultos?

Esa es la premisa principal de la gamificación: utilizar las técnicas del juego y del videojuego para adquirir conocimientos y transformar comportamientos en hábitos. La realidad nos demuestra que también se puede aprender de los videojuegos. Y así lo dice la propia RAE en su primera acepción de “jugar”: «Hacer algo con alegría con el fin de entretenerse, divertirse o desarrollar determinadas capacidades».

Precisamente esto es lo que hacemos en Aiwin. Desde hace cinco años, jugamos y aprendemos de los videojuegos para desarrollar soluciones que, con similares formatos y dinámicas, den respuesta a los retos de hoy en día para las empresas y la sociedad. Como la sensibilización sobre los sesgos inconscientes en el entorno laboral.

Aunque nos cueste creerlo, todos tenemos sesgos que limitan en muchas ocasiones la generación de empresas diversas e inclusivas. Este fenómeno psicológico, inconsciente y por ello muy difícil de eliminar, cambia la forma en la que vemos el mundo; en la que decimos las cosas e incluso en nuestras decisiones en el día a día.

«Inconscientemente creemos más idóneo para un trabajo a quien es similar a nosotros»

Nuestro cerebro recibe a diario demasiada información y necesita un dar un significado a todo lo que ve y oye. Pero necesita hacerlo rápido y además tiene una memoria limitada. Por ello, tendemos a sesgar de forma inconsciente en base a experiencias previas y al sentimiento de pertenencia a grupos.

Funcionamos de la misma forma en la oficina, lo que nos lleva a tomar decisiones profesionales más fundamentadas en el sentimiento y la experiencia que en la lógica y la razón. De hecho, en el entorno laboral tomamos alrededor de 17.500 decisiones cada día, y solo 32 son tomadas de forma racional.

Un ejemplo de ello es que consideramos inconscientemente más idóneos para un puesto de trabajo a aquellos que son similares a nosotros o provienen de entornos parecidos al nuestro. Este sesgo de proximidad no significa que seamos personas sexistas, xenófobas, homófobas o con tendencia a discriminar, pero si no se controla nos puede hacer caer en ese tipo discriminaciones involuntarias.

«En el trabajo tomamos unas 17.500 decisiones diarias; solo 32 son racionales»

No es fácil aprender a controlar nuestros propios sesgos. No solo porque existen cerca de 200, sino porque provienen de nuestros sentimientos y emociones. Aun así, en Aiwin sabemos que la emoción es la clave del aprendizaje. Y por eso apostamos por la emoción de un buen videojuego con una historia bien desarrollada.

Con la creación de nuestra solución ‘SHE’, hemos conseguido que empleados y directivos tomen conciencia de sus propios sesgos mediante una historia interactiva e inmersiva, cuyo objetivo no es otro que desarrollar una Inteligencia Artificial carente precisamente de sesgos.


Sergio Jiménez, CEO de Aiwin.