En 1930, los españoles ocupaban un promedio del 20,1% de su tiempo en el trabajo, frente al 9,6% que pasaban en 2012. En la próxima década, labores con poco valor añadido como el intercambio de información y el análisis de datos podrían verse reducidas hasta en un 20%. Lo que equivaldría a 8 horas semanales; es decir, una jornada laboral completa.
Un estudio de Adecco Group Institute concluye que, para los expertos, lejos de convertirse en un obstáculo para la creación de empleo, la tecnología trae consigo beneficios. Una de sus principales ventajas es la rehumanización del tiempo, que permitirá a las personas encontrar un mejor equilibrio entre la vida personal y la profesional.
En el futuro, las tecnologías se encargarán de las tareas rutinarias que entorpecen el trabajo de los profesionales actuales. Y según este estudio, la clave para que la tecnología no se convierta en una amenaza para la creación de empleo reside en potenciar las soft skills, es decir, las capacidades verdaderamente humanas como el liderazgo, la empatía o la creatividad.
La evolución de la jornada laboral
El progreso tecnológico en los puestos de trabajo ha sido abismal en los últimos 25 años. La incorporación de la inteligencia artificial ha transformado el día a día de las empresas y de sus empleados en todas las dimensiones. Tanto es así que si en 1930 un español dedicaba una media de 55,9 años (109.564 horas) al trabajo a lo largo de su vida, en 2012, destinaba 40,9 años (68.875 horas), es decir, quince años menos.

A nivel global, un informe realizado por el Adecco Group Institute en el que se encuesta a más de 200 directores de RRHH concluye que gracias a la tecnología una jornada laboral de 1970 se completa en el presente en tan solo una hora y media. Los expertos no creen que la aparición de máquinas y robots en el mercado laboral sea sinónimo de destrucción de empleo.
En unos años, las máquinas se encargarán de tareas rutinarias como el intercambio de información, el análisis de datos tanto estructurados como desestructurados y las destrezas manuales, labores que, hoy en día, entorpecen el trabajo. Siguiendo esta línea, el 48% de los expertos señala el intercambio de información y el análisis de datos desestructurados como la función en la que más incidirá el desarrollo de estas tecnologías.
Hacia la rehumanización del tiempo
Dentro de este marco, el informe pronostica que, en los próximos 10 años, estas labores con poco valor añadido podrían verse reducidas hasta en un 20%, lo que equivaldría a 8 horas semanales o, lo que es lo mismo, a una jornada laboral completa diaria. Así, la implementación de estos sistemas no solo traerá consigo una mejora en la calidad de vida de las personas, sino que conllevará también un aumento exponencial de la productividad de las empresas.
Lejos de ser un enemigo para la creación de empleo, los expertos confían en que, si se implementan correctamente, estas tecnologías pueden revolucionar el modo en el que la gente trabaja y vive y crear sociedades más productivas y felices. La llave está en saber generar relaciones fructíferas entre seres humanos y máquinas a través de actividades híbridas.
Para poder llevar a cabo dichas acciones, se necesitarán nuevas competencias a las que se las ha denominado fusion skills («competencias combinadas», en español). Una de las más destacadas es la rehumanización del tiempo, que contribuye a generar un mejor equilibrio entre la vida personal y laboral para el ser humano. De este modo, las horas que la compañía gana gracias a la inteligencia artificial se pueden invertir en dar a las personas incentivos como una mayor flexibilidad.
Habilidades humanas
Las máquinas y robots son excelentes para tratar datos y análisis, pero los humanos les llevan ventaja en términos de soft skills, también conocidas como habilidades blandas. En este sentido, un informe lanzado por Accenture Strategy asegura que duplicar la inversión en habilidades blandas reduciría el porcentaje de trabajos en riesgo por la automatización del 10% al 4%.
Porque, pese a que la inteligencia artificial va ganando terreno, las capacidades verdaderamente humanas seguirán siendo muy relevantes. Soft skills como el liderazgo, la empatía y la creatividad serán habilidades imprescindibles en la economía y en el mercado laboral del futuro.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) estima que un 32% de los puestos de trabajo en el área OCDE sufrirán cambios significativos y en torno a un 14% está en riesgo de automatización. Un informe del Foro Económico Mundial pronostica que para 2025 las máquinas realizarán más tareas que los humanos, en comparación con el 71% que realizan las personas hoy en día.
Para mitigar las consecuencias de este proceso, el Grupo Adecco apuesta por que 375 millones de personas, equivalente a un 14% de la fuerza laboral mundial, transformen sus capacidades para el año 2030. En esta misma dirección, otro estudio liderado por Brookings, de Washington DC, refleja que los trabajadores con títulos de posgrado o profesionales estarán casi cuatro veces más expuestos a la IA que los trabajadores con solo un título de secundaria.
Mayor y mejor seguridad
Por último, la salud y la seguridad del lugar de trabajo también vendrán condicionadas por la Inteligencia Artificial. La automatización de tareas peligrosas como la detección y desactivación de explosivos y un mejor manejo de cargas pesadas gracias a las nuevas tecnologías, convierten el espacio laboral en un lugar más seguro.
Aunque la tecnología no está exenta de cometer errores, estos avances podrían aliviar significativamente la presión de los empleados y reducir la probabilidad de accidentes. Además, los robots pueden hacer las tareas que los humanos no, permitiendo a las empresas superar sus límites sin comprometer la seguridad de los empleados.

