«La confianza, como arma ante la incertidumbre», Elizabeth Díaz #frentealespejo

Elizabeth Díaz #frentealespejo

A raíz de la Covid-19, el teletrabajo ha aumentado. Nos encontramos con que el número de empresas que ofrecen esta opción se ha multiplicado por 8 en solo 10 meses y cada vez es más necesario colaborar con los demás para hacer nuestro trabajo.

Sin duda el entorno es cada vez más complejo. Estamos ante una situación nueva y, como sucede con todo lo desconocido, nos genera incertidumbre y miedo. Nuestro bienestar emocional se está viendo amenazado porque ante todos estos impactos tomamos conciencia de nuestra vulnerabilidad personal y profesional.

Uno de los valores esenciales para sobrevivir en el entorno actual, y en el teletrabajo en particular, es la confianza, pero ¿es fácil confiar? ¿Debo hacerlo en mi equipo? ¿Cómo puedo estar segura de que el trabajo se haciendo? ¿Qué hace que seamos confiables para los demás? ¿Cómo puedo generar confianza en estos momentos?

La confianza es un activo intangible de la empresa, un capital social que abre posibilidades, un lubricante que disminuye los costes de transacción y, sobre todo, es un reductor de la percepción de incertidumbre. Pero para que sea así es importante asegurar tres –más dos– pilares que nos hacen confiables a ojos de los demás, y gracias a los cuales nosotros acostumbramos a confiar en los demás.

«Estamos ante una situación nueva y, como sucede con todo lo desconocido, nos genera incertidumbre y miedo».

En primer lugar, ser competente, tener conocimientos y/o experiencia sobre aquello a lo que te dedicas. Evalúa tus capacidades y prepárate. Lee, fórmate, asiste a foros, practica. Hay múltiples formas de aumentar tu competencia profesional.

Pero además, ser sincero con lo que piensas, haces y expresas. Habla a través de lo que haces de manera consistente, transparente y honesta en cada proyecto que tengas asignado.

Y ser responsable de las consecuencias de tus acciones y decisiones. Si no vas a poder cumplir con un plazo de entrega, si has cometido un error o si no sabes cómo resolver un tema, anticípate ante el incumplimiento y renegocia los acuerdos.

En toda relación es necesario que haya equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe. Por ello el cuarto pilar tiene que ver con la existencia de reciprocidad. Que se da cuando depositamos nuestra confianza en otro y sentimos que somos objeto de confianza por su parte. Coopera con tus compañeros y busca formas de ayudar y de obtener ayuda. Ten conversaciones que te permitan conocer y entender mejor al otro.

«En toda relación es necesario que haya equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe»

Y por último, la capacidad para pedir perdón y para perdonar. Todos podemos en algún momento hacer cosas que para el otro supongan una rotura de la confianza. Y es cierto que cuando la confianza se rompe es muy difícil restituirla. Pero cuando, tras analizar la situación, crees que vale la pena restaurarla, el camino, entre otras cosas, pasa por ser honesto y responsable: pedir perdón y perdonar.

Así seremos confiables para los otros, lo que hará que se reduzca su nivel de incertidumbre; y en la medida en que observamos en los demás estos aspectos, aumenta nuestro grado de confianza en ellos.

Confiar es un proceso dinámico de compromiso interpersonal que vamos construyendo conjuntamente. Pero tengamos presente que el acto de confiar siempre conlleva asumir un riesgo porque esta acción, este hacerse dependiente del otro, es un dejar hacer. Confiar en el otro y en la empresa en la que trabajamos da seguridad y, cuando hay seguridad, hemos encontrado un arma que nos permitirá manejarnos mejor en la incertidumbre.

En el libro Total Value Management, del cual soy coautora, se ofrecen herramientas para abordar la incertidumbre y construir relaciones basadas en la confianza.


Elizabeth Díaz, socia directora de SOLO Consultores.