Las empresas afrontan la obesidad como un reto creciente para el bienestar y la sostenibilidad organizacional

El efecto de la obesidad en el entorno laboral es uno de los retos emergentes para las organizaciones en nuestro país. Así quedó patente en la jornada ‘Obesidad en el entorno laboral: el impacto más allá de la salud física’ celebrada en Madrid el pasado día 22. Bajo dicho título, el encuentro reunió a profesionales del ámbito sanitario, empresarial y del bienestar organizacional para analizar las implicaciones de esta enfermedad desde una perspectiva amplia.

La sesión, impulsada por el Observatorio de Bienestar Organizacional (OBBIO), fue inaugurada por Rebeca Fernández, su vocal de Comunicación, Eventos y Relación con Socios y gerente de Mercado Corporate en Serveo, quien planteó la necesidad de abordar la obesidad desde una perspectiva amplia. En su intervención, subrayó que esta enfermedad no solo debe analizarse desde el ámbito clínico, sino también en relación con la generación de valor social, la salud organizacional y la capacidad de atraer y fidelizar talento.

Una visión para englobar salud, empresa y valor social

Uno de los ejes centrales de la jornada fue la presentación del informe Valor social de un mejor control de la obesidad en España, elaborado por Lilly España y la Fundación Weber con la colaboración de un comité multidisciplinar de expertos. Ignacio Rojo, Key Account Manager del Mercado Privado de Lilly, introdujo algunos de los principales hallazgos, destacando la necesidad de situar la obesidad en el centro del debate como una enfermedad crónica, compleja y recidivante que requiere la implicación de múltiples actores.

Desde un punto de vista cuantitativo, el informe aporta datos relevantes sobre el impacto del control del peso. Según se expuso, reducciones de entre un 5% y un 10% pueden generar ahorros medios de alrededor de 2.700 euros por persona, mientras que pérdidas de mayor magnitud elevan significativamente ese impacto económico positivo.

La presentación técnica fue desarrollada por Elena García, directora de Data y Tecnología de la Fundación Weber, quien insistió en la necesidad de entender la obesidad como una patología multifactorial, en la que intervienen factores biológicos, sociales y ambientales. El análisis incorpora no solo costes sanitarios directos, sino también variables como la pérdida de productividad, la incapacidad laboral, el impacto emocional o la merma en la calidad de vida.

Los datos evidencian la dimensión del problema: en España, el 15,2% de la población adulta vive con obesidad y el 39,8% presenta sobrepeso. A ello se suma un fuerte componente emocional y social. Una amplia mayoría de las personas afectadas experimenta algún tipo de afectación psicológica, y un porcentaje significativo declara haber sufrido discriminación en procesos de selección o en su entorno profesional. Estas situaciones tienen un efecto directo tanto en el bienestar individual como en la integración y el desarrollo dentro de las organizaciones.

Impacto económico y claves para la acción empresarial

El análisis del impacto económico ocupó también un lugar destacado durante la jornada. Según las estimaciones presentadas por la Fundación Weber, el coste de no actuar frente a la obesidad puede alcanzar cifras muy elevadas para la economía española, situándose en torno a un porcentaje relevante del PIB. Incluso en escenarios más acotados, centrados en las principales comorbilidades, el impacto sigue siendo considerable.

En el ámbito empresarial, una parte significativa de este coste se traduce en pérdidas de productividad. Factores como el absentismo, el presentismo o la reducción de la capacidad funcional de los profesionales inciden directamente en los resultados de las compañías. Además, el informe apunta que una proporción muy elevada del impacto asociado a la depresión vinculada a la obesidad recae en el entorno laboral.

La jornada incluyó una mesa redonda moderada por Belén Viscasillas, vicepresidenta de OBBIO Bienestar y Head of Health and Wellbeing de Ferrovial, en la que participaron la Dra. Daniela Silva (Cigna Healthcare España), la Dra. Ana Segura (SEMERGEN) y Mayte Martínez (Wonest). Durante el debate, se puso de relieve la necesidad de superar visiones simplistas y avanzar hacia enfoques integrales.

La Dra. Segura destacó que la relación entre obesidad y comorbilidades está ampliamente demostrada, y que incluso reducciones moderadas de peso pueden traducirse en mejoras significativas en movilidad, calidad de vida y evolución clínica. Asimismo, subrayó el peso de la dimensión emocional, marcada por el estigma, la baja autoestima y las dificultades en el ámbito relacional y profesional.

Por su parte, la Dra. Silva defendió que la obesidad no puede abordarse como una cuestión de voluntad individual, sino como una enfermedad con un origen complejo. En este sentido, abogó por estrategias que integren educación en salud, actividad física, nutrición, apoyo psicológico y acceso a tratamientos eficaces, junto con medidas organizacionales orientadas a reducir el estigma.

Desde la perspectiva empresarial, Martínez puso el foco en el papel de las condiciones laborales. Factores como el estrés, la falta de descanso o las cargas emocionales influyen directamente en los hábitos y en la salud de los profesionales, lo que repercute en su rendimiento, concentración y compromiso.

El encuentro concluyó con una llamada a la acción conjunta entre el ámbito sanitario, empresarial y social: no intervenir a tiempo no solo tiene un coste humano, sino también económico y organizacional, lo que refuerza la necesidad de impulsar estrategias integrales y sostenidas en el tiempo dentro de las empresas.