«Emprendimiento femenino: menos impedimentos aparentes, más desafíos invisibles», Esther Carrera #frentealespejo

Emprender nunca es sencillo, pero se hace más difícil cuando se suman factores como la conciliación, el acceso a financiación o la falta de referentes femeninos en determinados sectores. Entonces, el camino puede resultar mucho más complejo.

Sin embargo, en los últimos años el emprendimiento femenino ha dejado de ser una excepción para convertirse en una realidad cada vez más visible dentro del tejido empresarial español. Cada vez son más las mujeres que deciden crear su propio proyecto, liderar un negocio o apostar por una carrera profesional independiente.

De hecho, las mujeres están ganando protagonismo en ámbitos empresariales donde hace apenas unas décadas su presencia era minoritaria. Hoy en día encontramos cada vez más proyectos impulsados por mujeres en sectores como la energía, la tecnología, la salud, el marketing o los servicios profesionales.

Nombres tan influyentes como María Benjumea, referente en el emprendimiento, que conecta startups con inversores a nivel internacional a través de Spain Startup-South Summit; Carlota Pi, ingeniera que fundó la comercializadora de energía verde Holaluz, marcando un hito en el sector energético; o Elena Gómez del Pozuelo, pionera en ecommerce y marketing digital en Womenalia, nos hacen reflexionar y poner las cartas sobre la mesa: esta transformación no solo responde a una mayor formación y especialización, sino también a un cambio cultural por el que las mujeres buscamos mayor autonomía y capacidad de decisión, y eso incluye el ámbito profesional.

Las mujeres están ganando protagonismo en ámbitos empresariales donde hace apenas unas décadas su presencia era minoritaria.

Recordando una cita de la propia Benjumea: “Solo un 22 % de las startups españolas está fundada por una mujer; todavía queda mucho por hacer y es una labor en la que debemos implicarnos todos. Nuestro reto es convencer a las mujeres de que emprender merece la pena: la sociedad nos quiere y nos necesita. En lo que no estemos de acuerdo, hay que levantar la mano. Somos libres para elegir y no tenemos que creer que las trabas que pueda haber en nuestra carrera son las que ponen la sociedad o los hombres”.

Sin embargo, detrás de esta evolución positiva siguen existiendo desafíos específicos que afectan especialmente a las empresarias autónomas y a quienes impulsan proyectos en el entorno de las pymes.

Podríamos empezar por el acceso a financiación: diversos estudios siguen mostrando que los proyectos liderados por mujeres reciben menos inversión que los liderados por hombres, especialmente en fases iniciales. Curiosamente, esta realidad no siempre responde a la viabilidad de los proyectos, sino a dinámicas históricas del ecosistema inversor y a la menor presencia femenina en los espacios donde se toman estas decisiones.

Otro desafío importante es la gestión del tiempo y la conciliación: muchas empresarias siguen asumiendo una mayor carga en el ámbito familiar, lo que obliga a equilibrar múltiples responsabilidades al mismo tiempo y dificulta dedicar los mismos recursos de tiempo y energía al desarrollo del negocio.

Yo misma, en demasiadas ocasiones, he percibido que las mujeres sienten que deben demostrar más para validar su liderazgo o su capacidad de gestión.

También existe una barrera menos visible, pero igualmente relevante: la confianza. Yo misma, en demasiadas ocasiones, he percibido que las mujeres sienten que deben demostrar más para validar su liderazgo o su capacidad de gestión. A esto se suma, en algunos casos, una menor presencia en redes de contacto empresariales o en determinados espacios de influencia donde se generan oportunidades de negocio, alianzas o acceso a financiación.

Por eso, uno de los terrenos donde más debemos insistir es la autoconfianza. Necesitamos seguir recordándonos —y recordarle al mundo— que las mujeres somos plenamente capaces de ocupar los mismos roles que los hombres. No es un tema de género, es un tema de talento, capacidad y dedicación.

Como síntesis de estas reflexiones, aunque se ha dicho muchas veces, el verdadero impacto del emprendimiento femenino no está solo en las empresas que crea, sino en las oportunidades que genera para las que vienen detrás.

En este sentido, y como inspiración, la reflexión de Coco Chanel, una de las emprendedoras más influyentes del siglo XX: “El éxito lo logran quienes se atreven a pensar diferente”.


Esther Carrera, es Senior Executive Director de Michael Page España.