Blog

«Nueva logística inteligente para mejorar competitividad y salud laboral», Gonzalo Ingelmo #frentealespejo

Gonzalo Ingelmo frentealespejo

Cuando, en el año 2009, me encomendaron la dirección del proyecto global de logística del Hospital Sant Joan de Reus –una gran apuesta sanitaria y por otro lado visionaria–, no me hacía una idea de la verdadera revolución y el impacto que esta Industria, la de los mobile robots, más conocida como transporte robotizado, iba a tener en los tiempos actuales.

En este hospital, que se trasladaba desde uno más pequeño, calculando el volumen y peso de carros de los distintos servicios (cocina, lavandería, farmacia, almacén, residuos…) decidieron apostar por la implantación de un sistema completamente automático que realizase estos transportes entre plantas y servicios.

Pequeñas plataformas con ruedas se meten bajo los carros, por ejemplo, de comida; los levantan, se mueven por los pasillos, llaman al ascensor, suben a planta, los dejan en una ubicación cercana al control de enfermería y dan un aviso a estas mediante una luz…

Ciencia ficción dicen algunos. Lo cierto es que este sistema, que lleva implantado desde al año 2011 en este hospital, funciona desde entonces de manera ininterrumpida los 365 días del año. Se trata de una tecnología que, en Alemania, por ejemplo, lleva ya cuatro décadas funcionando con éxito en sanidad.

Resuelve varios problemas. El primero, la reducción de la siniestralidad laboral por el tipo de trabajo “penoso” desempeñado. El segundo, una gran mejora en los costes al no tener que externalizar este servicio a un tercero, y por tanto disponiendo de un mayor presupuesto para gasto sanitario, al disminuir drásticamente los de servicios generales.

«El transporte robotizado deja mayor presupuesto para gasto sanitario, al disminuir los de servicios generales»

Ahora, en el año de la Covid-19, se ha demostrado además que la tasa de infección de personal sanitario y sociosanitario disminuye también enormemente en los hospitales que disponen de esta logística. En detrimento de los que requieren de personas moviéndose entre plantas y servicios para realizarla. Este es sólo un ejemplo de lo que la nueva logística inteligente está trayendo y traerá en los próximos tiempos.

En nuestro país se cae, por desgracia, en la rápida suposición de que la robotización viene a quitar puestos de trabajo. Lo cierto es que en este sentido estamos a la cola de Europa; del mismo modo que lo estamos lamentablemente en competitividad.

Cuando en Inglaterra se empezaron a automatizar los telares, el hecho fue recibido con gran rechazo. Pues el trabajo de varios empleados lo podía desempeñar uno sólo, y no requería una gran cualificación y maestría. Algunos telares fueron quemados y dijeron que era el fin de esta Industria…

Lo cierto es que en Inglaterra se pasó de 2.400 telares a en 1803 a 250.000 en 1857, y de un volumen de importación de algodón de 2.500 toneladas en 1770 a más de 500.000 en 1860. Lo cual, produjo un enorme descenso de los costes de producción. Y por ende, de los precios de venta, que hacían ahora asequibles ropas y otros elementos textiles a más gente; por lo que valía la pena su exportación incluso a otros continentes.

La mejora de la productividad industrial generó la demanda de otras ramas: los transportes para la exportación, infraestructuras, la industria del hierro para la fabricación de máquinas, barcos y trenes, nuevas profesiones para el mantenimiento de la maquinaria de más alta cualificación, y un largo etcétera que dio como resultado un aumento de población de Reino Unido de 7,4 millones de personas en 1750 a cerca de 30 millones en 1870… Cuatro veces más en un solo siglo.

Hoy, esta revolución se ha denominado Industria 4.0. Se habla del Internet de las cosas (IoT, o Internet of Things), de que las industrias deben ser inteligentes, que se deben incorporar todas las mejoras tecnológicas a los sectores productivos… Y una vez más, tenemos en nuestro país la oportunidad de aprovechar esta tecnología.

«De nuevo, nuestro país tiene la oportunidad de incorporar todas las mejoras tecnológicas a los sectores productivos»

Para la globalización del comercio para cambiar el modelo productivo, elevar el nivel formativo de nuestros empleados, mejorar la formación de base de nuestros hijos, o apuntalar las fortalezas de nuestra Industria y atraer otras que no nos dejen en manos de los servicios y del turismo… En definitiva, crecer, o mejor dicho hacernos mayores en lo que al sector Industrial se refiere. Tuvimos una gran oportunidad hace 25 años y llenamos el país de “ladrillos”, abandonando la educación… No dejemos pasar esta nueva oportunidad.

Nos encontramos en un momento de transformación del sistema productivo, de nuevas profesiones, de capacitación de alto valor… Y es ahí donde mi grupo de trabajo en OPPENT quiere ser importante, dejar huella. Queremos crecer ayudando a crecer a todas aquellas empresas que estén en esta línea y apuesten por la modernización de sus sistemas a 360 grados; que crean en las personas como elemento diferenciador, y no como una materia prima…

Cojamos este tren.


Gonzalo Ingelmo Santos es executive director de Oppent España.