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«Si quieres sorprenderles, impáctales con algo… diferente», Ana López #frentealespejo

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Ayer, 8 de marzo, se celebró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Tengo que confesar que estoy encantada, al comprobar la cantidad de actos celebrados. Personalmente, recibí invitación para asistir nada menos que a ocho.

Me gusta ver cómo toda España se llena de actos reivindicativos, para emponderar a la mujer, para el desarrollo femenino, para exigir el cumplimiento de cuotas de igualdad… Con mujeres protagonistas topten, superwomen, directivas, CEO… con historias únicas, con puestos de responsabilidad… mujeres científicas, políticas, militares… Juntas para romper la brecha; todas unidas.

Y como mujer, y además organizadora de eventos, me conmueve ver que entre tanta marea de redes sociales e influencers y tanto “postureo”, al final la forma más efectiva de conseguir visibilidad siga siendo el mundo real. El evento en sus diferentes formatos. Actos en los que estrechas la mano de las personas, conversas con ellas y analizas sus gestos y sus intenciones: algo imposible de conseguir online.

Un evento, según el diccionario de la RAE, es «Un suceso importante y programado, de índole social, académica o deportiva…». A lo que yo añadiría: con un objetivo concreto. Para que un evento triunfe debe tener, primero, un objetivo, y después, un mensaje a transmitir.

«En el mundo real puedes estrechar manos, conversar, analizar gestos e intenciones…»

Porque el acto se diseña sobre ese objetivo, y se adapta a factores como el perfil de la empresa, del público; y sobre todo, del contenido. Se selecciona el formato que más se adapta a las necesidades y al presupuesto. Sea la presentación de un libro o el lanzamiento de un producto; un congreso, una convención, un viaje de incentivos o una jornada de formación. En algunos casos, incluso, se construye una temática ligada al tema.

El espacio donde se celebra el acto es uno de los puntos clave. Dependiendo del presupuesto, éste puede proporcionar emociones, experiencias que hagan triunfar el evento. Aunque también se puede jugar con luces, motivos audiovisuales, sonido, escenografía… Incluso con la comida. Los catering emocionan, porque se experimentan sabores, olores…

El objetivo es sorprender al invitado para que el acto quede en su recuerdo. Existe un termino denominado ‘neuroevento’, y que tiene su base en el neuromarketing, que consiste en utilizar la neurociencia con la finalidad de facilitar y mejorar la creación, la comunicación y el intercambio de acciones y productos de valor. Por eso, en un ‘neuroevento’ se juega con colores, olores y actividades que despierten los sentidos y lleguen a nuestro cerebro.

Además, los eventos tienen que ser medidos. El big data aterriza en este sector ayudándonos a conocer el perfil del invitado y cómo se comporta. Ya se aplican técnicas de reconocimiento facial, para medir el grado de aceptación de los asistentes sobre los ponentes y los contenidos.

«El objetivo es sorprender al invitado para que el acto quede en su recuerdo»

Sin llegar a ese grado de sofisticación, pero siempre a la última en innovación y tendencias, Differentia Events basa sus estrategias en la honestidad, la credibilidad y la cercanía; los tres pilares que utilizamos, interiorizando los objetivos a alcanzar en cada evento. Para ello, y ese es nuestro valor añadido: diseñamos cada acto de forma personal.

Así, dos décadas organizando eventos (desde actos personalizados para 20 personas, cuidando el detalle, a congresos para 600 asistentes, en coordinación con proveedores) y tres secretos (planificación, coordinación y efectividad), constituyen la fórmula perfecta para que cualquier empresa celebre el acto perfecto.


Ana López es socia fundadora de Differentia Events.