«Las conversaciones de desarrollo», Pablo Romero #frentealespejo

Pablo Romero #frentealespejo

«El algodón no engaña». Este era el eslogan de un anuncio televisivo de un producto de limpieza que se hizo muy popular en las últimas décadas del siglo pasado. Pasar el algodón por la superficie de las paredes de la cocina o del baño era la prueba definitiva para asegurar una limpieza sobresaliente.

Pues bien, para un mánager la prueba definitiva de que está haciendo un gran trabajo sería el desarrollo de sus colaboradores. Por supuesto, tiene que conseguir también los objetivos de negocio marcados por la compañía, pero, dando por hecho que estos se alcanzan, lo que marca la diferencia es convertirse en un agente catalizador de ese proceso de crecimiento y mejora continua de los miembros de su equipo.

El rol del mánager tiene muchas aristas, pero desde mi punto de vista la más importante se centra en la labor de guía y acompañamiento a cada uno de los integrantes del equipo y en ser un auténtico impulsor de su crecimiento.

Hay muchos profesionales que ya vienen “de serie” con esa inquietud de crecer y seguir aprendiendo. Personas que muestran una curiosidad constante y que son muy propensas a explorar nuevos desafíos, a innovar y a repensar continuamente su forma de trabajar. En cambio, otros están instalados en su zona de confort y necesitan un estímulo que active ese anhelo de desarrollo, que en determinadas etapas de la vida profesional puede estar un poco apagado.

«El rol del mánager tiene muchas aristas, pero la más importante se centra en la labor de guía y acompañamiento a cada uno de los integrantes del equipo y en ser un auténtico impulsor de su crecimiento».

Aunque no sean garantía para conseguir una carrera exitosa y llena de sentido, las conversaciones de desarrollo entre mánager y colaboradores pueden ayudar mucho para evitar que la trayectoria profesional se asemeje al recorrido sin rumbo de una bola de pinball.

Como personas y como profesionales debemos afrontar el reto de descubrir nuestra vocación, quiénes somos y quiénes queremos ser. En su libro El Hombre en Busca de Sentido, Viktor Frankl habla de la responsabilidad individual a la hora de crear nuestra propia biografía: «Esta unicidad y singularidad, que diferencian a cada individuo y confieren un sentido a su existencia, se fundamenta en su trabajo creador y en su capacidad de amar. Cuando se acepta a la persona como un ser irrepetible, insustituible, entonces surge en toda su trascendencia la responsabilidad que el hombre asume ante el sentido de su existencia […] Únicamente desde la responsabilidad personal se puede contestar a la vida».

Desde luego, la responsabilidad del desarrollo profesional recae en primera instancia en el propio interesado, pero las empresas y los mánager que las gestionan deben generar el contexto para que este crecimiento se pueda producir, y las conversaciones de desarrollo constituyen el vehículo más adecuado. En ese camino para encontrar nuestra vocación e ir desplegando poco a poco nuestras fortalezas, necesitamos sentirnos escuchados y valorados, y nos gustaría que nuestra empresa y nuestros responsables directos se preocupen de nuestro crecimiento.

«Como personas y como profesionales debemos afrontar el reto de descubrir nuestra vocación, quiénes somos y quiénes queremos ser».

En este sentido, no basta con el feedback espontáneo en el día a día del trabajo; también es fundamental tener encuentros más pausados y reflexivos que refuercen el conocimiento mutuo entre responsables y sus colaboradores, y ayuden a descubrir su potencial, áreas de mejora y necesidades de desarrollo y formación.

Estamos pues ante el gran reto de capacitar a los directivos y responsables de equipos para gestionar adecuadamente estas conversaciones, de manera que éstas se conviertan en una herramienta clave para impulsar y fidelizar el talento en las empresas, promoviendo el conocimiento mutuo entre responsables y sus colaboradores con el fin de descubrir su potencial, capacidades, áreas de mejora y necesidades de formación.

El legado más importante que puede dejar un mánager es el desarrollo de sus colaboradores y que estos alcancen su mejor versión como profesionales.


Pablo Romero Cagigal es experto en Desarrollo de Talento y autor de La conversación de desarrollo (LID Editorial).