Ibermutua está conmemorando este mes sus 100 años de historia con una serie de encuentros territoriales que han puesto en valor su recorrido, su arraigo en el tejido empresarial y su vocación de servicio. En concreto, con sendos actos celebrados los pasados días 5, 13 y 14 de mayo en Andalucía, Murcia y Comunidad Valenciana, respectivamente.
A través de los mismos, la corporación ha querido convertir este centenario en una ocasión para agradecer la confianza de empresas, despachos profesionales y asesorías, y para subrayar que su trayectoria se ha construido sobre un mismo eje: la protección de la salud laboral, la prevención y el acompañamiento a las personas trabajadoras y a las organizaciones.
Los tres eventos, que han tenido lugar en los centros integrales de servicios de Ibermutua en Sevilla, Murcia y Alicante, reunieron a representantes institucionales de la entidad, a su equipo profesional en cada territorio y a empresas mutualistas con una relación de larga duración.
Más allá de la conmemoración, los encuentros sirvieron para repasar la evolución de la mutua a lo largo de un siglo y para poner el foco en los retos actuales, especialmente en materia de prevención, gestión de la incapacidad temporal y atención ágil a las necesidades de empresas y trabajadores.

Un siglo al servicio de la salud laboral y la prevención
En Andalucía, el encuentro contó con intervenciones de la presidencia de la Junta Territorial y de la dirección territorial, que repasaron los cien años de presencia de Ibermutua en la comunidad y su crecimiento constante en la protección de empresas, autónomos y personas trabajadoras.
Uno de los momentos más significativos fue el diálogo intergeneracional, en el que participaron profesionales de distintas etapas de la organización: desde una persona jubilada hasta perfiles con amplia trayectoria y talento recientemente incorporado. Esa conversación sirvió para reflejar la esencia de la entidad: experiencia, continuidad y renovación.
En Murcia, el acto puso el acento en el papel de Ibermutua como aliada del desarrollo empresarial de la región. La apertura estuvo marcada por una mirada a la evolución de la mutua y a su aportación al tejido productivo murciano, siempre desde un modelo basado en la confianza y la prevención.
También aquí tuvo protagonismo el encuentro entre generaciones, con profesionales del área sanitaria compartiendo distintas visiones sobre la historia y los valores de la entidad. La jornada dejó además espacio para reflexionar sobre la gestión de la incapacidad temporal y el absentismo laboral, una cuestión que la dirección general vinculó a la productividad y a la competitividad económica, defendiendo una mayor coordinación entre administraciones, agentes sociales y mutuas.
La cita de la Comunidad Valenciana, celebrada en Alicante, mantuvo esa misma línea de reconocimiento y proyección de futuro. Los intervinientes destacaron que, aunque cambien las formas de trabajar y evolucionen las necesidades de las empresas, sigue siendo imprescindible prevenir, cuidar la salud y gestionar las prestaciones con rigor.
El coloquio intergeneracional reunió a profesionales en activo y personas jubiladas, en un formato que permitió compartir vivencias y transmitir la cultura de servicio que ha acompañado a Ibermutua durante décadas.
Reconocimiento al tejido empresarial y mirada al futuro
En los tres encuentros también se entregaron reconocimientos a empresas mutualistas y a asesorías y despachos profesionales que cumplen 25 y 50 años de relación con la entidad, así como a aquellas con mayor permanencia y a las que han destacado por su labor preventiva. Estos homenajes reforzaron una idea presente en toda la programación del centenario: la historia de Ibermutua no se entiende sin la fidelidad de quienes han confiado en su trabajo a lo largo del tiempo.
En la clausura de las tres jornadas, el director general de Ibermutua, Carlos Javier Santos García, agradeció la confianza recibida y subrayó que los 100 años de historia no son solo un motivo de orgullo, sino también un impulso para seguir evolucionando. Insistió en la necesidad de continuar apostando por la innovación, la agilidad y una digitalización centrada en las personas, capaz de facilitar la relación con la mutua sin perder cercanía ni humanidad. También defendió abordar de forma conjunta y técnica los problemas derivados de la incapacidad temporal y del absentismo, por su impacto sobre empresas, trabajadores y economía.

