«La cultura del talento o el talento de tener una buena cultura… empresarial», Mario Alonso y Javier Cantera #frentealespejo

Mario Alonso y Javier Cantera #frentealespejo

Tras más de 40 años de profesión, de los cuales la mayor parte dedicados a la gestión de firmas profesionales, nos hemos ido convenciendo de que la cultura y el talento son los dos cimientos sobre los que deben construirse las empresas. De nada sirve contar con grandes planes estratégicos, planes de viabilidad y presupuestos perfectamente calculados, herramientas tecnológicas de última generación o procesos bien estructurados, si no se cuenta con el gran activo de toda organización: las personas, y la forma en la que estas interactúan: su cultura.

Decía Peter Druker que “la mayor parte de lo que llamamos gestión consiste en hacer difícil que la gente haga su trabajo”, y nuestra experiencia nos ha demostrado que la autonomía, el compromiso y la autoeficacia de los empleados son elementos básicos del éxito empresarial.

La cultura del talento que planteamos en este libro no se fundamenta en desarrollar muchos modelos y sistemas de gestión de personas o en explicitar una larga y melosa historia cultural para “vender” arcadias imposibles, nos basamos en el realismo de hacer que cada empleado sea el “autor” de su trabajo y en saber aprovechar la diversidad de talentos que disponemos en todas las firmas profesionales para dar un mayor nivel de excelencia operativa.

«Nuestra experiencia nos ha demostrado que la autonomía, el compromiso y la autoeficacia de los empleados son elementos básicos del éxito empresarial».

La gestión de personas ha evolucionado desde un rol meramente transaccional hacia un elemento estratégico y de agente de cambio y transformación. Por ello, en nuestra opinión, cualquier acercamiento a este asunto debe hacerse con una concepción holística. En esta debemos contemplar cuestiones como las competencias que requiere el mercado, que se encuentran en permanente evolución; así como los procesos de adquisición de talento, su gestión y evaluación periódica, además de su desarrollo.

Por otra parte, deben consensuarse políticas de compensación y planes de carrera. Todo ello enfocado a lograr contar con personas motivadas, que se desenvuelvan en un clima laboral atractivo, en el que prime la cooperación y la diversidad, con el último fin de lograr el ansiado bienestar del empleado. Si cumplimos todos estos objetivos, conseguiremos implantar una cultura humanista, en la que la persona esté en el centro, los equipos perciban que tienen el control sobre su trabajo, en el que pueden tener iniciativa y se pueden desenvolver con flexibilidad; en el que sienten que evolucionan como personas y como profesionales; y en el que se levantan todos los días por un propósito que vaya más allá de la generación del beneficio.

Y es que hay que tener mucho talento para crear una buena cultura, ya que, la cultura es un “modus operandi” basado en usos y conductas habituales y no en un listado biensonante de valores. Por tanto, la cultura se crea desde las personas que ejercen el liderazgo hacia las personas que deben constituirse en sus seguidores, pero desde la humildad, honestidad y humanidad que crea arraigo empresarial.

«La cultura empresarial se crea desde las personas que ejercen el liderazgo hacia las personas que deben constituirse en sus seguidores, pero desde la humildad, honestidad y humanidad que crea arraigo empresarial».

Aquella visión vacía del humanismo sin hechos, de palabra sin conducta, de aspiraciones sin realidades no genera un compromiso sostenible empresarial. La autenticidad del líder que se pone al servicio de sus empleados demuestra más el talento que una visión del líder como héroe empresarial. Nuestra experiencia demuestra que la aceptación por el líder de lo imperfecto es el principio para crear una cultura real y creíble.

Este nuevo enfoque, con el que nosotros llevamos muchos años concienciados, conseguirá, no solo que las organizaciones sean más humanas, es que además serán más eficientes y creativas, lo que permitirá generar mayor valor añadido para sus socios, clientes y todos sus grupos de interés.

En este libro se evidencia una bella convergencia de dos historias empresariales. Mario que desde un conocimiento profundo económico concluye en una amplia visión humanista y de Javier que desde un paradigma humanista asume la dirección de las empresas. Ambos manifestamos el enorme convencimiento de que el talento y la cultura son los pilares de la excelencia empresarial sostenible.


Mario Alonso es presidente de Auren España y Javier Cantera es presidente de Auren Consultores, autores ambos de Talento, empresas y cultura de LID Editorial.