Día Mundial del Medio Ambiente, la energía solar como motor de cambio en el sistema eléctrico español

La reducción de las emisiones, la mejora de la calidad del aire, la disminución de la dependencia energética exterior o el uso eficiente de recursos como el agua son algunos de los argumentos que sitúan a la energía solar fotovoltaica entre las tecnologías con mayor protagonismo en la transición energética.

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) ha puesto el foco en estos beneficios y en la contribución que, a su juicio, la energía solar puede realizar para avanzar hacia un modelo energético más sostenible y alineado con los objetivos climáticos internacionales.

La energía ocupa una posición central en el desafío climático. Los combustibles fósiles son responsables de más del 75% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y de cerca del 90% de las emisiones de dióxido de carbono. La comunidad científica considera necesario reducir las emisiones mundiales a la mitad antes de 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2050 para evitar los impactos más severos del cambio climático.

Más de 18 millones de toneladas de CO₂ evitadas cada año

Entre las principales aportaciones que el sector atribuye a la energía solar destaca su capacidad para reducir las emisiones asociadas a la generación eléctrica. Según los datos difundidos por UNEF, la producción fotovoltaica evita anualmente en España más de 18 millones de toneladas de CO₂, una cantidad equivalente a retirar de la circulación unos 9 millones de vehículos de combustión.

Una transición energética con impacto sobre la salud

La sustitución de combustibles fósiles por fuentes renovables tiene también implicaciones sobre la calidad del aire. La Organización Mundial de la Salud estima que el 99% de la población mundial respira aire que supera los niveles recomendados de contaminación y que cerca de 13 millones de muertes al año están relacionadas con factores ambientales evitables.

Desde esta perspectiva, el desarrollo de energías limpias contribuiría a reducir la contaminación atmosférica y a mejorar la calidad de vida de millones de personas.

El potencial solar como ventaja competitiva

La energía solar también se presenta como una herramienta para reforzar la independencia energética en un escenario en el que, según Naciones Unidas, el 80% de la población mundial vive en países importadores netos de combustibles fósiles.

España cuenta además con una ventaja diferencial derivada de su elevado recurso solar. Una instalación fotovoltaica puede producir aproximadamente el doble de energía que otra equivalente situada en el norte de Europa, una circunstancia que ha favorecido el crecimiento de esta tecnología en los últimos años.

La evolución del sector quedó reflejada recientemente cuando la fotovoltaica alcanzó el 28,5% de toda la electricidad consumida en España durante un mes, convirtiéndose en la primera fuente de generación del mix eléctrico nacional.

Menor consumo de agua para producir electricidad

Otro de los aspectos destacados es la reducida necesidad de agua para generar electricidad. Esta característica adquiere especial relevancia en un país donde la sequía y el estrés hídrico constituyen desafíos cada vez más presentes.

Un balance ambiental positivo durante su vida útil

Los datos difundidos por UNEF señalan que un panel fotovoltaico compensa las emisiones asociadas a su fabricación en pocos meses de funcionamiento y puede seguir produciendo electricidad limpia durante más de dos décadas.

Este balance ambiental es uno de los argumentos que sustentan la consideración de la energía solar como una herramienta eficaz para avanzar en la descarbonización.

Biodiversidad y desarrollo rural

La compatibilidad entre la generación fotovoltaica y la conservación del entorno natural es otro de los aspectos que el sector pone sobre la mesa. Diversos estudios científicos, según recoge UNEF, muestran que los parques solares bien gestionados pueden favorecer la recuperación de determinados hábitats y especies.

Entre las medidas aplicadas se encuentran la ausencia de herbicidas y fitosanitarios, la utilización de pastoreo para las labores de desbroce o la incorporación de elementos destinados a favorecer la biodiversidad, como nidales, charcas y corredores ecológicos.

La agrovoltaica y el uso compartido del suelo

La capacidad fotovoltaica prevista en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para 2030 ocuparía menos del 0,4% de la superficie agrícola total. Dentro de este desarrollo, las soluciones agrovoltaicas permiten combinar la producción agrícola y ganadera con la generación de energía renovable en una misma parcela.

Según defiende UNEF, este modelo favorece la creación de sinergias entre la actividad agraria y la transición energética, contribuyendo tanto a la sostenibilidad del sector primario como a la reducción de emisiones.

Una visión de largo plazo para la transición energética

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, UNEF ha querido subrayar la capacidad de la energía solar para contribuir simultáneamente a objetivos climáticos, energéticos y ambientales. La asociación considera que España dispone de los recursos naturales, la tecnología, el conocimiento y el tejido empresarial necesarios para seguir avanzando en una transición energética rápida, sostenible y competitiva.

«La energía solar fotovoltaica protege el clima, mejora nuestra salud, impulsa la competitividad económica de nuestros ciudadanos e industrias y refuerza nuestra soberanía energética», concluye José Donoso, su director general.