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«La carrera hacia el salario a la carta», Hugo Olaizola #frentealespejo

Hugo Olaizola #frentealespejo

El concepto del salario como paga monetaria por el trabajo realizado ha quedado obsoleto. Nos encontramos ante la mayor revolución retributiva de la historia. Hoy en día ya no es suficiente con pagar, a final de cada mes, una cantidad fija de dinero. El empleado demanda cada vez más beneficios sociales, más flexibilidad y más libertad como parte de su compensación.

Y las empresas que no se adapten a este nuevo paradigma se quedarán atrás en la carrera por la atracción y retención del mejor talento. Los sistemas actuales de retribución van desde fórmulas de salario fijo, variable, flexible al -tan de moda- salario emocional. Sin embargo, ¿cuál es el más importante para los trabajadores?

En mi opinión, no hay que elegir un solo tipo de retribución ya que todos tienen el mismo grado de importancia; la clave es tenerlos todos. Obviamente el salario fijo es el encargado de dar una estabilidad y seguridad al empleado, y el que nunca debe faltar. Aunque no será la razón por la que el empleado permanezca en la empresa.

Las retribuciones variable y flexible son grandes potenciadoras de la motivación y la productividad, imprescindibles para alcanzar los resultados fijados por la compañía. De hecho, está comprobado que un empleado más motivado y feliz, será mucho más productivo. Jeff Bezos ve el trabajo y la vida personal como “un todo”. Según él, «si soy feliz en casa, voy al trabajo con más energía; y si soy feliz en el trabajo, vuelvo a casa con mucha energía». A raíz de este tipo de ideología surge el concepto del salario emocional.

«No creo que haya que elegir un solo tipo de retribución, pues todos tienen el mismo grado de importancia; la clave es tenerlos todos».

Es decir, ¿cómo pueden las empresas hacer más felices a sus trabajadores sin pagarles más? Simple: cubriendo no sólo aquellos aspectos profesionales, sino también sus necesidades personales y familiares.

Aquí ya entraríamos a hablar de planes de carrera, cultura de empresa sólida y coherente, flexibilidad horaria, flexibilidad en el puesto de trabajo o cualquier beneficio no monetario que tenga un impacto en la conciliación oficina-hogar y en el desarrollo del empleado como persona. Oficialmente este tipo de salario no entraría dentro de las fórmulas retributivas, al no tener un valor monetario. Aunque podríamos decir que la empresa estaría pagando al empleado con libertad; lo cual tiene un valor incalculable.

Tal y como yo lo veo nos dirigimos hacia fórmulas de compensación flexibles y totalmente personalizadas para cada empleado. No hay un trabajador igual, y sus circunstancias personales varían a lo largo de su vida. Por eso, es necesario poder crear modelos retributivos a la carta, en las que el trabajador pueda elegir desde la frecuencia de cobro de su salario, a los horarios que quiere tener o los descuentos a los que le gustaría acceder.

«El simple hecho de que el trabajador sepa que puede acceder a su sueldo ya trabajado cuando quiera reduce su estrés financiero».

Por ejemplo, si pensamos en beneficios que aporten flexibilidad al empleado, podríamos hablar del salario en tiempo real. Este tipo de soluciones facilitan la gestión de la liquidez y aportan libertad de cobro del mismo. Cada trabajador podría hacer una transferencia de su sueldo ya trabajado en el caso de que tuviera un gasto inesperado.

Por otro lado, si nunca lo llegara a necesitar, no tendría por qué utilizarlo. Si bien está comprobado que el simple hecho de saber que puede acceder a su sueldo cuando quiera reduciría su estrés financiero. De hecho, según nuestros estudios, el 77% de sus usuarios se ha sentido menos estresados financieramente hablando.

En conclusión, a mi modo de ver, para que una estrategia retributiva sea efectiva deberá de estar compuesta por todas las opciones de compensación que ofrece el mercado. Desde el salario fijo y el variable, a beneficios sociales con valor monetario que estiren su sueldo o que fomenten la libertad del empleado; de manera que cada trabajador pueda ir eligiendo todos aquellos conceptos que le aporten valor en cada momento de su vida.


Hugo Olaizola es director general de Wagestream.