Cuando vender no basta o cómo las finanzas también hacen crecer una empresa

En un panorama económico marcado por la volatilidad y unos márgenes ajustados, la gestión financiera se ha convertido en un aspecto esencial para la estabilidad de las pequeñas y medianas empresas. Contar con una visión clara de las cuentas y anticiparse a las necesidades de liquidez permite detectar problemas antes de que condicionen la actividad.

Jorge Hodgson, fundador de Hodgson Strategies y autor de Manual financiero para pymes (LID Editorial), advierte de que las dificultades que afrontan muchas empresas no se deben a una falta de negocio, sino a una gestión inadecuada de la caja. A partir de esta idea, propone diez pautas para reforzar la salud financiera de las pymes mediante un mayor control y conocimiento de las principales variables económicas.

Las 10 claves para mejorar la gestión financiera

1. Separar las finanzas personales de las de la empresa

Mezclar ambos ámbitos distorsiona la realidad económica de la compañía. En palabras de Hodgson, “la caja de una pyme no es un cajero automático del propietario”. Establecer un sueldo fijo para el socio y respetarlo ayuda a mantener esta separación.

2. Elaborar un presupuesto y revisarlo periódicamente

La planificación anual de ingresos y gastos debe servir como herramienta de seguimiento, no quedar archivada. Comparar cada mes las previsiones con los resultados permite identificar desviaciones y corregirlas a tiempo.

3. Controlar el flujo de caja

La rentabilidad no garantiza disponer de efectivo para afrontar los pagos. Por ello, Hodgson subraya que “la caja es el rey” y recomienda realizar proyecciones de tesorería a tres y seis meses para anticipar posibles necesidades.

4. Agilizar la gestión de cobros

Los retrasos de los clientes pueden generar tensiones de tesorería. Automatizar avisos de vencimiento y facilitar las opciones de pago son algunas de las medidas propuestas para reducir el periodo medio de cobro.

5. Profesionalizar la relación con las entidades financieras

Acudir al banco únicamente cuando surge una necesidad urgente de financiación limita la capacidad de negociación. Hodgson plantea mantener una comunicación transparente y compartir periódicamente la información financiera de la empresa.

6. Diversificar las fuentes de financiación

Depender de una sola entidad concentra el riesgo. Su propuesta pasa por explorar distintas alternativas y trabajar, cuando resulte adecuado, con varias entidades, seleccionando las líneas de financiación según las necesidades de cada negocio.

7. Conocer el margen real de cada producto o servicio

Vender más no implica necesariamente obtener mayor rentabilidad. Analizar el margen de contribución de cada línea permite detectar costes que reducen el beneficio y decidir si es necesario modificar su estructura o prescindir de determinados productos.

8. Crear un fondo de reserva

Las empresas pueden afrontar imprevistos que alteren sus necesidades de liquidez. Hodgson recomienda disponer de un colchón equivalente a entre tres y seis meses de costes fijos operativos para contar con mayor margen ante situaciones adversas.

9. Negociar estratégicamente con los proveedores

El precio de compra no es la única variable relevante. También deben analizarse los plazos de pago, buscando, según Hodgson, que los días de pago a proveedores sean iguales o superiores a los días de cobro a clientes.

10. Formar al equipo y compartir indicadores

La gestión financiera no debería depender exclusivamente del empresario. Capacitar a los responsables y mandos clave en conceptos financieros y compartir determinados KPI permite que el equipo comprenda cómo su actividad repercute en los resultados de la empresa.

Estas recomendaciones forman parte de la obra Manual financiero para pymes, publicado por LID Editorial. El libro propone una metodología orientada a mejorar la gestión financiera, la negociación, la capacidad de crecimiento y la creación de valor en las pequeñas y medianas empresas.