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¿En qué redes sociales puede/debe estar cada empresa?

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Es lo que llevamos de siglo XXI, la relación entre las empresas y sus clientes y/o posibles clientes ha cambiado. Y uno de los principales motivos es sin duda la llegada y rápida difusión de las redes sociales en el entorno digital. Así, Instagram, Twitter, Facebook o Linkedin constituyen una vía de comunicación permanente a través de la cual las empresas transmiten mensajes directamente al usuario final. Sin embargo, no todas las empresas deberían tener perfiles en todas las redes sociales que existen. 

La posibilidad de que los clientes –y quienes aún no lo son– interactúen con las marcas en las redes sociales evidencia también un gran cambio con respecto al modelo de comunicación unidireccional que ha existido tradicionalmente.

Sin embargo, cada una de ellas tiene unas características distintas. Motivo por el que hay que tener en cuenta el objetivo que persigue la empresa para determinar qué perfiles debe manejar.

A estas alturas es bastante probable que tu empresa tenga dado de alta un perfil en alguna de las redes sociales. Sin embargo, ¿es aquella en la que tienes presencia la adecuada para tu negocio?

Participar en las redes sociales

Establecer unos objetivos concretos, analizar tu sector, tu competencia y tu mercado, crear un buen plan de acciones y organizar tus recursos y, para terminar, medir los resultados… Una vez analizados estos sencillos parámetros, sigue estos consejos para sacar el máximo partido al potencial que las redes sociales pueden aportar al desempeño de tu actividad empresarial.


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Subir contenido a las redes sociales de tu marca conlleva mucho más trabajo del aparente. Las fotos, los artículos, los vídeos, han de tener un mensaje concreto y claro, que vaya dirigido a un público específico y que esté alineado con tus objetivos. Subir contenidos a tus perfiles por subirlos solo nos acarreará perder el tiempo y desvirtuar la imagen que queremos transmitir de nuestra compañía. Y, es más, si los mensajes o contenidos que se comparten no son buenos, pueden perjudicar incluso económicamente a nuestro negocio.

Muchas empresas no tienen los recursos suficientes para emplear a un responsable –lo que se ha dado en llamar un Community Manager–, por lo que esta serie de pautas pueden ayudarte en esa planificación:

  1. Establece unos objetivos claros y concretos.
    La misión con la que utilices tus redes sociales debe estar predeterminada antes de compartir productos o contenidos. Puede que, en tu estrategia de Marketing y Comunicación, utilices tus redes sociales para mejorar la reputación de tu empresa, para posicionar contenidos que mejoren la percepción de tu compañía como un líder en tu sector o, directamente, para vender productos o hacer promociones. Define tus objetivos y en base a ellos objetivos deberás estructurar toda la estrategia.

    Puedes utilizar cada red social para una actividad diferente, según sean las características de esa red social. Para empezar, por ejemplo, Linkedin y Twitter te permiten acceder a un público profesional y general. Sin embargo, si quieres dirigirte a un público más masivo, puedes optar por Facebook. Pero no tienes por qué estar presente en todas las redes sociales, ya que no todas tienen por qué aportar algo a tu negocio.

  2. Analiza tu sector, tu competencia y tu situación en el mercado.
    La diferenciación es la clave del éxito. Conocer perfectamente el entorno que te rodea, cómo trabajan tus competidores y desenvolverte con soltura en tu sector te facilitará llevar a cabo los objetivos planteados.
    Qué hacen las empresas de tu competencia en las redes sociales, en qué redes están presentes, cómo comparten sus publicaciones o cada cuánto, y el tono en el que se dirigen a su público te dará pistas sobre cómo actuar en tus propias redes. Bien para hacerlo mejor que ellos o bien para desmarcarte con un estilo totalmente diferente.

    La red es un ecosistema vivo y en constante movimiento. Las tendencias cambian con rapidez y facilidad, por lo que es recomendable que los estudios y análisis de tu competencia sean periódicos. Además podrás ayudarte herramientas online específicas para este análisis.

  3. Crea un plan de acciones y optimiza tus recursos.
    Una vez definidos los dos primeros pasos, es hora de elaborar un buen plan de acciones que atraiga a tus usuarios. Combinar diferentes tipos de contenidos, con un estilo acorde a la red social en la que se comparten, puede generar mayor interacción por parte de tus usuarios.

    Programar las publicaciones, definir acciones concretas, generar conversación con los usuarios, llamar su atención y llamarles a la acción, son algunos ejemplos usuales que te pueden ayudar a definir esas acciones.

    Precisamente un calendario de contenidos te permitirá un ahorro considerable de tiempo, además de tener una perspectiva general de lo que estás haciendo en cada red social. Las redes sociales son inmediatas, actuales, por lo que precisan de una actualización constante. Utilizar herramientas de gestión de redes sociales con las que administrar todos esos perfiles en diferentes redes es una manera efectiva de cumplir con esa planificación y organización de recursos.

  4. No olvides medir los resultados de tus acciones en redes sociales.
    Medir el resultado de las acciones que hemos llevado a cabo es el último paso, pero no por ello el menos importante. Saber si se han cumplido los objetivos nos ayudará a corregir o marcar las pautas de nuestra estrategia en redes sociales. Establecer unos parámetros tanto cualitativos como cuantitativos nos facilitará esa medición.

    Conocer cuántos seguidores he obtenido en una red social y gracias a qué, saber el alcance de una publicación o los leads que he generado la publicación sobre un producto nos arrojará luz sobre cómo enfocar mejor nuestros siguientes pasos.

Características de cada red social

Twitter: la inmediatez es el adjetivo insignia de esta red social, donde prima la actualización de contenido sobre todo lo demás. Permite compartir contenido de otros usuarios, algo que además aumenta la interacción entre diferentes cuentas. La brevedad es otra de las características de Twitter. Debido a la constante aparición de tuits, éstos tienen un límite de caracteres, por lo que hay que definir muy bien qué mensaje se pretende transmitir. Además, los contenidos tienen un tono más informal que otras redes.


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Facebook: la mayoría de empresas que comparten contenido en esta red busca fidelizar a sus seguidores, dinamizar la relación con ellos y generar leads y tráfico hacia su propia web. La ausencia de límite de caracteres permite que los mensajes sean más extensos y que puedan contener más explicaciones que los de Twitter.

Linkedin: el concepto más extendido es que esta es la red donde más empresas tienen perfil, puesto que está dirigida a profesionales y compañías. El tono de las publicaciones es más formal, ya que están enfocadas a reforzar el branding de las empresas. La profesionalización de esta red social hace que los sectores estén más segmentados, por lo que resulta más fácil relacionarse con compañías de tu mismo ámbito.

Instagram: las imágenes constituyen el distintivo de esta red social. A pesar de que cada imagen se acompaña de texto, éste solo se ve cuando ampliamos una determinada fotografía, por lo que es esencial captar la atención de los usuarios mediante las imágenes. Este tipo de medio social es más recomendable para empresas cuyos productos son el grueso más importante de su negocio, y les permite mostrar todas las novedades destacables.

Youtube: la plataforma de vídeo más extendida del mundo. Es también cada vez más habitual que las empresas cuenten con un canal en Youtube en el que publiquen vídeos corporativos, entrevistas a profesionales relacionados con el sector, campañas, etcétera.


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